Domingo, 17 de diciembre de 2006 a las 11:40 - IMPULSOS
Ayer pude comprobar, bastante de cerca pero sin llegar a sufrirlo directamente, el alto grado de refinamiento que están alcanzando las estafas en los cajeros automáticos.
Suelo ser bastante suspicaz con estos temas, y si ya desconfío de las máquinas en general, más aún cuando son tan sensibles a la picaresca humana. Esto me evitó picar el anzuelo de un cajero automático que en un principio me pareció algo sospechoso, y que luego resultó estar disfrazado con un falso
panel frontal que no escatimaba en últimas tecnologías.
Los delincuentes hacen uso de diversas técnicas para obtener o duplicar la información de las tarjetas de crédito/débito, desde el "lazo libanés" hasta la suplantación de las ranuras lectoras en las puertas de entrada o en el propio terminal. En este
enlace se puede encontrar un animado resumen de los principales fraudes realizados.
Por su parte, la
Global ATM Security Alliance proporciona este otro
documento con los consejos básicos de seguridad para los usuarios de cajeros automáticos.