Picando piedra

Aunque no recuerdo bien la fuente, probablemente fue algún afamado gurú de la motivación el que primero fabuló y relató la historia de un peregrino medieval que, a su paso por la capital de Francia, se encontró con una cuadrilla de hombres que trabajaban esforzados, golpeando sus metálicas herramientas contra la dura roca, en el marco de lo que parecía un nuevo gran proyecto urbanístico de la ciudad.

Tras detenerse a observar atentamente a tres de ellos, los cuales parecían estar realizando idéntica labor, se dirigió a uno de los hombres, que parecía bastante contrariado, y le preguntó: "Señor, ¿qué es lo que hacéis?", a lo que el trabajador, sin detenerse ni devolver la mirada, respondió de mala gana: "¿Acaso no lo veis? Estamos picando piedra".

A cierta distancia, un segundo hombre llevaba a cabo las mismas tareas, pero su semblante no mostraba signos de enfado. El peregrino se dirigió hacia él y le preguntó: "Señor, ¿qué es lo que hacéis?". El hombre dejó el pico por un momento, se secó con la mano el sudor de su frente y, mirando al peregrino sin aparente emoción contestó: "Estamos levantando una columna".

Un poco más lejos, un tercer hombre realizaba idénticas acciones, pero había algo en su actitud que irradiaba entusiasmo. Intrigado, el peregrino se aproximó hasta donde estaba y repitió la misma pregunta: "Señor, ¿qué es lo que hacéis?". El hombre, con una notoria sonrisa y grandes ademanes, dejó caer el pico agradecido y deseoso de poder entablar conversación. Mientras señalaba y movía sus manos, como intentando representar en el vacío una forma imaginaria, exclamó con vehemencia "¡Estamos construyendo la catedral de París!".

¿Y tú? en la analogía laboral que sugiere esta simplista moralina, ¿dentro de qué categoría te consideras? ¿Picas piedra? ¿Construyes catedrales? ¿O acaso es ya tal el cansancio de gastar el cincel en pos de ficticias iglesias de credos ajenos, que te das con un canto en los dientes y te conformas con imaginar que levantas alguna que otra columna, aquí y allá?


 

Comentarios

Magnífica entrada. Me has hecho pensar. Me temo que pico demasiada piedra y me olvido de que lo que hago, en realidad, es levantar catedrales.

Un abrazo

Unos días picamos piedra y otros levantamos catedrales.

Muy buena reflexión hoy.

Gracias por el blog.

asalto
Si, está claro que fue seguramente un gurú de la motivación el que te contó esta historia. Seguro que fue el prototipo de persona que te intenta engatusar y manipular con su falsa verborrea. Seguro que fue alguien al que le viene muy bien que tú te dejes el pellejo trabajando, pero que además lo hagas muy feliz porque te ha hecho creer que formas parte de algo muy grande.

Esto, está claro que es una SIMPLE forma de manipulación que ahora está muy de moda en las empresas, y que sirve para tener corderillos felices trabajando alegre y duramente, por dos duros, mientras que los beneficios de tu gran obra catedralicia se los lleva alguien al que le importas un bledo.

Yo empecé haciendo catedrales hasta que vi que estaba desperdiciando muy tiempo y esfuerzo en la obra de otro, y que esto carecía de sentido, a no ser que yo fuese obispo, y no feligrés.


m3du54
Gracias por vuestros comentarios.

Me alegra comprobar la diversidad de percepciones del asunto, aunque he de confesar que este post lo inspira un momento en el que siento que tengo los planos de grandes catedrales personales en la cabeza, pero mi tiempo se lo monopoliza la ajena construcción de, como mucho, chalets adosados.

Luis Pabón
Pues yo, cual mortal, brinco cada día entre cada una de las categorías planteadas...

..me encantaría estar continuamente en la cúspide motivacional..pero, ello depende de cómo me levante, del color con el que mire mi ración diaria de serotonina..(¿o era quizás la de tetosterona?)

=8-]


compi
Jolines, repasando las imágenes de este año cumplido, estoy descubriendo post que se me pasaron en su día... como este. Qué magnífico relato... qué... demoledor, diría yo XD porque me he visto a mi misma representada picando piedra... qué triste! Pero qué buen momento para decidir con empeño construir más catedrales!

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