Meridiano
Sigo vivo, que no es poco. Si últimamente no me prodigo demasiado por este lugar es porque otros grises menesteres se empeñan en acaparar toda mi actividad amanuense (y aún lo van a seguir haciendo por unos días). Pero voy a escribir algo, aunque sólo sea para ir alejando de la portada a ese horrible Naranjito.
Como tuerto y republicano en cierto país de invidentes, ando temiéndome una recaída en algo que yo llamo "Síndrome de la gallina de los huevos de oro". Y tan preocupante me parece la circunstancia en sí, como el hecho de que, por reiterativa, ya la tenga tipificada y bautizada en mi experiencia.Bien me lo advirtió el señor B., cuya solvencia y mano izquierda espero me sirvan como modelo para las gestiones venideras. Pero, al fin y al cabo, se trata de eso: de avanzar en el tiempo salvando los contratiempos de la mejor manera posible. Y hoy alcanzamos el meridiano que divide el año en dos mitades exactas, así que ya sólo queda el otro 50%.