Desmarcarse

Hace algún tiempo, en la ciudad brasileña de São Paulo decidieron deshacerse de las vallas publicitarias y otros espacios propagandísticos invasivos.

A algunos les parece que la drástica medida de vetar los reclamos visuales a los que tanto nos hemos acostumbrado da lugar a una urbe desangelada y sosa. Pero a mí me da envidia la intimidad de su desnudez y la criba de distracciones artificiales, que no son fruto de los individuos, sino de poderosas y manipuladoras corporaciones.

Quizás resulte algo exagerado afirmar que una ciudad que hace de los estandartes publicitarios su seña de identidad, es porque tiene un serio déficit de autoestima. Pero lo cierto es que el bombardeo publicitario llega a ser, en algunos casos, bastante insoportable. Por ejemplo, alguna de las ciudades chinas por las que anduve este verano no eran, en su despertar al capitalismo, sino inmensos centros comerciales y espasmódicos escaparates de reclusión al consumo.

El mundo del marketing anda en estos días bastante agitado con los nuevos vientos que traen las últimas tecnologías. Tanto es así, que hay quien asegura que en la próxima década, todo el marketing será digital, lo cual podría ser incluso una ventaja, siempre que a nuestros dispositivos electrónicos no les falte nunca una tecla rotulada como "power off".

Cierto es que cada uno de nosotros es, en sí mismo, una pequeña (o grande) identidad corporativa, o que hasta del "no logo" puede hacerse una marca (véase si no, la cadena japonesa de ropa Muji, "sin marca", que comenta Esteban). Como casi todo en esta vida, todo depende del uso y del abuso. En publicidad, la incitación creativa puede llegar a ser loable y divertida; pero la extorsión y falsificación de la realidad, no. Lo malo es que como la creatividad es un bien escaso, la mayor parte de las veces nos acaban endosando su sucedáneo.

En fin, respecto a la tortura mediática tampoco voy a pedir a estas alturas una desmantelación como la de São Paulo. Me conformo, tan sólo, con un poco de tregua para mis sentidos.


 

Comentarios

Yo también hablé de este tema en mi blog hace algún tiempo y coincido totalmente con tu opinión. Cada vez la publicidad nos roba más tiempo en nuestras vidas privadas queramos o no y me parece algo totalmente desmesurado.

Relacionado con este tema y ya que hablas de no logo, te recomiendo ver (si no lo has visto ya) el documental The Corporation, dividido en tres partes, donde explica los entresijos de estos gigantes de hacer pasta.

Saludos y enhorabuena por tu interesante blog que sigo desde hace tiempo.

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