Microcuento nº 4

Conde Preciado

El Conde Preciado, en el castillo,
a su miseria sácale brillo.
Ruinas, harapos y marchitas flores:
única herencia de tiempos mejores.

El Conde Preciado se siente pequeño,
ahora que de casi nada ya es dueño.
Tierras, dominios, hacienda importante:
motas de polvo hoy insignificantes.

El Conde Preciado del sol rehuye
y en lóbregos sótanos se recluye.
Extraño azar le jugó su moneda:
todo lo tuvo; nada le queda.


 

Comentarios

¡Cómo me gustan, quiero más!!

Añadir un comentario

Rellene los siguientes campos para dejar su comentario:



Formato