Logística de la pereza

Hasta lo dicen en Microsiervos: "la entropía ya no es lo que era". Y es que este florido y hermoso mes de mayo ha traído una notable rebaja en la actividad del blog, como ya advertí, por otra parte, hace unas semanas.

La culpa no es de la pereza, sino de ese cha-cha-chá de trabajos y proyectos que se empeñan simultanear sus embestidas sobre este sobrecargado autónomo que os escribe. Pero dejémonos de lamentos (como decían unos queridos compañeros de equipo: llorado se viene de casa), y hablemos del pecado capital que da título a esta anotación, aunque de una forma un poco sui generis.

La cuestión que quiero plantear no es acerca de la mera procrastinación por motivos placenteros, sino sobre cuándo es objetivamente más eficiente postergar una tarea en lugar de hacerla en el momento.

Para empezar, en algunas situaciones particulares se puede demostrar que de las posibles acciones alternativas, la de menos esfuerzo es la más rentable. Tal es el caso de esperar el autobús en la parada, en lugar de echar a andar hacia la siguiente parada (eficiencia individual). O de permanecer en misma cola de la caja del supermercado en lugar de cambiarnos a otra que aparentemente avanza más rápido (eficiencia colectiva), asumiendo que el resto de personas también son lo suficientemente inteligentes como para reconocer y perseguir una posición ventajosa.

Pero también cuando la tarea a realizar no es opcional, sino necesaria, puede haber cierta ventaja en retrasar su ejecución. El ejemplo más claro es cuando esa tarea forma parte de un conjunto mayor de tareas similares y podemos obtener un mejor rendimiento acumulando unas cuantas antes de realizarlas todas juntas en lote. Entraríamos así en el terreno de la teoría de los buffers (o acumuladores). Esto lo saben bien quienes se ocupan de la prolija gestión de las cadenas de abastecimiento (supply chains) en procesos industriales, pero también se refleja en conceptos más sencillos como, por ejemplo, la regla de los 2 minutos del sistema GTD para optimizar el tiempo personal.

En su expresión más formal, la optimización de buffers no es un tema sencillo, pues ha de tratar con cuestiones como la elección del tamaño de los mismos (en cantidad o en tiempo de elementos a acumular), el número de buffers necesarios para alcanzar cierta meta en la cadena de producción (lo que se denomina problema primario), o cómo debería ser la distribución de dichos acumuladores entre las estaciones de trabajo (problema dual). Todos estos parámetros están estrechamente relacionados entre sí.

Pero quedándonos con la aplicación simplificada y doméstica de acumular tareas para hacerlas más tarde, el problema se centraría precisamente en determinar ese tamaño o tiempo de buffer en función de nuestra apreciación subjetiva de los costes de acumulación, preparación y ejecución de las tareas.

Precisamente en el terreno de las tareas domésticas, a menudo salta la controversia entre las personas que conviven en el mismo hogar, por la diferente apreciación subjetiva de dichos costes. Más concretamente, en el caso de la vida en pareja (llamémoslos procesos E1 y E114), se suele asociar la masculinidad a un tamaño de buffer notablemente mayor a la hora de postergar las labores de la casa. Toda estadística tiene sus excepciones, pero confieso que en este caso yo no soy una de ellas.

En fin, habría mucho más que analizar, y de forma más exhaustiva, pero de tanto hablar de pereza, al final algo se me ha contagiado.


 

Comentarios

Hacía rato que no pasaba por acá. Buen post este que nos amplia conceptos y nos da herramientas para demostrar que por más energía que invirtamos en algo el resultado será optimo. Y a propósito viendo la imagen del head, el gato parece emerger de la pared o m uro, es así o son ideas mías?
Hacía rato que no pasaba por acá. Buen post este que nos amplia conceptos y nos da herramientas para demostrar que por más energía que invirtamos en algo el resultado no será optimo. Y a propósito viendo la imagen del head, el gato parece emerger de la pared o m uro, es así o son ideas mías?
que cosa comente doble. el que vale es el segundo
Influenciado por tu blog empiezo a tener claras ciertas actitudes mías relacionadas con las tareas del hogar.

El hecho de tener desordenadas mis cosas en casa no es culpa mía sino de la entropía. Y el no remediarla es a causa de lo proclive que soy a procrastinar lógicamente esperando que se llene mi buffer de tareas pendientes.

Espero que mi mujer trague.

Saludos.-

Zakynto
¿Cómo haces para que mcuhas veces tus entradas a mi personalmente me vengan a cuento tantísimo?

precisamente ahora estoy "blogueando", moñigueando en el ordenador... a sabiendas de que tengo una buena lista de tareas del hogar esperando para ser terminadas...

Y levo un par de días pensando precisamente en este tema de la pereza y del "deber hacer". Aaissss... este Luis telepático que lee mis pensamientos y luego hace una entrada en su blog jajajajajaaj!

Ea, pues voy a empezar por limpiar el polvo! ;)

Por cierto... está GENIAL la ilustración del perezoso!! me encanta!! cuando quieras hacer,e un regalito, la imprimes y me la regalas firmada y dedicada jejejejejeej!! ¡me encantaaa!!!
Je, je... Marta, la ilustración no es mía, está sacada de un folleto del zoo de Amsterdam porque a mí también me hizo mucha gracia.

"Natura Artis Magistra" pone, con razón, en ese mismo folleto.

Luis Pabón
Me reconozco perezoso.

Prefiero dejar las cosas para mañana pensando que seguro que mañana tendré mejor ánimo. :P

Y la pobre Marta, cuyo buffer tiende a cero, sufre las consecuencias. :D


Josete
Lo malo de los que tenemos un buffer que tiende a 0 es que, con el tiempo, nuestra paciencia termina siendo directamente proporcional al tamaño de ese buffer :oP
m3du54

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