A cara descubierta

Nada de pasamontañas ni barbas postizas, no señor. A cara descubierta y desproporcionadamente dura suelen ser los atracos que sufrimos diariamente los ciudadanos de a pie, convertidos en experimentados encajadores a base de recibir palos por todos los flancos.

Tantos y tan variados son los robos, que los aceptamos ya como cotidianos e inevitables, asumiendo el papel de resignados sparrings (o más bien indefensas punching-balls) ante los puños del púgil que golpea y gobierna (ambas cosas siempre por nuestro bien). Es éste un combate amañado por poderosas mafias, que únicamente se libran de ser tildadas de "delincuentes" por ser ellas mismas quienes acaparan la potestad de definir las leyes a su imagen, semejanza y conveniencia.

Un reciente y anecdótico ejemplo lo podemos ver reflejado (para el caso de la Comunidad de Madrid, que es el que me queda más cercano), en este gráfico que muestra el desorbitado encarecimiento (de casi un 15%) durante el último año del precio de usar una infraestructura pública que, además de que no hay semana que no falle y no le deje a uno tirado, ha sido invadida por una creciente e insoportable publicidad, la cual debe de ser muy golosa para lucrar ciertos bolsillos, pero se ve que completamente inútil para sufragar costes.

En fin, que hoy es 28 de diciembre, pero padeciendo "bromas" como ésta la cara de inocente se le queda a uno perenne durante todo el año.


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Dinámica de sistemas

Muchos de los problemas con los que hoy se enfrenta el mundo son el resultado final de medidas a corto plazo adoptadas en el siglo pasado.(Jay Forrester)


Cántaros rotos

Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen(Alfonso X 'el Sabio')

En esta crisis que se cierne sobre nosotros, si hay algo que pueda considerarse positivo (o menos malo), sin duda es el hecho de que va a devolver buena parte de la cordura perdida durante la vorágine de las expectativas infladas. Centrándose en un ejemplo muy particular, Fuckowski lo cuenta con cómica contundencia.


Atribuciones y competencias de la Informática

Descubrí que escribir software era mucho más difícil que cualquier otra cosa que había hecho en mi vida. Tenía que mantener tantas cosas a la vez en mi cabeza que no podía dejarlo ni empezar nada más.(Donald Knuth)

Hoy ha tenido lugar una huelga y manifestación de informáticos como acto visible de protesta y reivindicación del estatus de la profesión frente a las decisiones y consecuencias del Proceso de Bolonia.

En el fondo de la cuestión se mezclan varios asuntos. Alguno de ellos viene peleándose de largo, como es el caso de la reivindicación de atribuciones profesionales, la equiparación al nivel de otras ingenierías, o el agravio comparativo en cuanto a la situación regulada de otras profesiones.

Desde mi perspectiva personal, como ingeniero industrial trabajando en el área de las tecnologías de la información, no estando de acuerdo con la excesiva regularización de las profesiones (que no deja de ser una medida de proteccionismo gremial con orígenes mucho más prosaicos que el pretendido ascetismo profesional), y siendo poco creyente (cada vez menos) de la meritoriedad de las universidades como avales del talento y la profesionalidad individual, sí que me gustaría, sin embargo, solidarizarme y romper una lanza en favor de una cuestión de fondo que aunque no se menciona directamente, creo que está presente en el corazón de esta marcha: la lucha por la dignidad de una profesión.

La ubicuidad de los sistemas y tecnologías de la información crece día a día, alcanzando todos los ámbitos y sectores. Llegará el momento (si no ha llegado ya) en el que de sistemas de software y ordenadores dependan aspectos críticos para la integridad de las personas tanto o más que en el caso de la construcción de edificios o puentes, para los cuales el arquitecto o ingeniero que firma el proyecto puede pagar con responsabilidad civil e incluso penal en el caso de existir imprudencias y errores con consecuencias.

Uno de los muchos problemas de la informática es que la presencia del error (a veces incontrolable, pero la mayoría de las veces resultado de la mala planificación y ejecución de los proyectos) se ha hecho tan familiar que se asume como algo propio e inherente a la profesión misma, dando lugar a paradojas como convertirlo en un sello de "calidad" innovadora, o propagando su leyenda a la sociedad en forma de truculentas historias de errores informáticos tan listos como para plagiar a Danielle Steel y echarle las culpas a Ana Rosa Quintana.

Otro de los problemas es la fatua deducción a partir de la ubicuidad de los ordenadores en la vida moderna, de la existencia de una transversalidad generalizable en el conocimiento profundo de su ciencia. En su última entrevista en vida, Randy Pausch (autor de la emotiva "última lección"), defendía el nombre de "Informática" o "Ingeniería de la Información" frente a "Ciencias de la Computación" (la "Computer Science" predominante en el mundo anglosajón) por considerarlo más adecuado a la cultura de la disciplina. Yo estoy de acuerdo con él, porque desde mi punto de vista la informática no sólo trata de ordenadores, sino que engloba el concepto mucho mayor de Información, con el tremendo grado de complejidad que implican su entendimiento, análisis, diseño e implementación real.

Una tercera pandemia, aunque no exclusiva del sector, es la abundancia de modelos de negocio basados en la prolongación de servicios en lugar de en la ejecución de proyectos con principio, fin, y el objetivo de generar productos de calidad. Es decir, a menudo la mayor rentabilidad de una empresa no procede del desarrollo de un buen producto, sino del mero hecho de perpetuar el proceso cobrando al cliente por la mayor cantidad posible de recursos aparentes y, de puertas adentro, empleando la menor cantidad posible de recursos reales.

En resumen, les deseo suerte a los manifestantes. Otros "intrusos" del sector no comparten mi opinión y parecen sentirse amenazados en el plano de la competencia laboral con las legítimas reivindicaciones de los informáticos de carrera. Personalmente no veo incompatibilidad en la convivencia, y creo que el beneficio colectivo del reconocimiento y regulación de la profesión (no tanto en el sentido de colegiaturas proteccionistas como en el de asunción de competencias y responsabilidades) puede ser mayor que cualquier inconveniente.

Manifestación de informáticos frente al Ministerio


Autoridad responsable

Un par de axiomas que conviene no olvidar:

  • La autoridad no se impone; se gana.
  • La autoridad puede delegarse, la responsabilidad no.