Martes, 8 de mayo de 2007 a las 06:59 - PALABRAS
—¿De quién es esa tumba, sepulturero,
sobre la que vigila un ángel custodio?
—Es la de un infeliz que creyó que el dinero
iba a salvar su alma llena de odio.
—¿De quién es esa tumba con placa dorada,
que reza la nobleza de quien dentro yace?
—Esa es la de una dama de sangre patricia;
pudriéndose estará, requiestcat in pace.
—¿De quién es esa tumba llena de flores
de cien aromas distintos; de cien colores?
—Es la de una muchacha que cien novios tuvo,
pero a ninguno quiso y su flor retuvo.
—¿De quién es esa tumba tan olvidada,
esa que nadie cuida, esa que nadie guarda?
—Esa es la de un poeta del romanticismo;
su último verso fué saltar a un abismo.
—¿De quién es esa tumba donde hay tanta gente
que se fotografía con gesto sonriente?
—Esa es la de un pintor del que hoy se hace fortuna;
murió de hambre y más solo que la una.
—¿De quién es esa fosa sin habitante
que por estar vacía inspira respeto?
—Esa es la que, algún día, tú, visitante
has de llenar sin pena con tu esqueleto.
Perteneciente una colección de canciones de 1996
Miércoles, 18 de abril de 2007 a las 04:33 - PALABRAS

Tienen idéntico número de letras, sonoridad parcialmente similar, e incluso puntúan por igual en el juego
Scrabble, así que claramente podemos descartar el argumento de la economía del lenguaje.
Una de ellas denomina con propiedad e inequívocamente a cada uno de los individuos que constituyen el principal activo de una
organización, y que de hecho SON la organización. La otra, mucho más inexacta, necesita de un adjetivo adicional para precisar a qué (a quién) se refiere dentro de un amplio rango de bienes y medios, rebajándolo subrepticiamente al nivel de objetos y materiales inertes, sin voluntad ni capacidad de decisión.
La primera es fría, fea, cobarde y presuntuosa en su falso tecnicismo. La segunda es directa, amable y más
humana. Entonces, ¿Por qué predomina el uso de palabra
recurso en vez de
persona en el ámbito empresarial?
No sé, quizás sea un vicio
recursivo inherente a ciertos cargos. O quizás, simplemente, sea falta de
personalidad...
Domingo, 15 de abril de 2007 a las 18:42 - PALABRAS
A veces me parece que el optimismo —esa musa esquiva— no sólo depende de si la botella frente a nosotros se presenta medio llena o medio vacía, también de si nuestro trabajo es llenarla o vaciarla; servirla en la mesa de otro o bebernos su contenido, y de si éste es vino, hidromiel o acqua toffana.
En ocasiones incluso (como cuando contiene combustible y dispone de una
mecha inflamada) una botella a la mitad puede dejar de representar el equilibrio del término medio para convertirse en la extrema y radical disputa entre dos mitades enfrentadas.
Se toma una botella llena de champán para romperla contra el casco de las embarcaciones en su inauguración, pero la prefieren hueca esos pacientes
modelistas que se empeñan en meter barcos en su interior. Y vacía también la necesita el desesperado náufrago de una isla desierta, si acaso quiere lanzar en ella un mensaje de petición de auxilio que no acabe hundido y desapercibido en las profundidades.
Para un peregrino en el desierto, como en el propio camino de la vida, partir con una botella más vacía que llena significa la certeza de pasar sed durante la travesía. Pero llegar al final con la botella más llena que vacía, puede ser sinónimo de haber cargado con un exceso de lastre desaprovechado.
Recipiente de agua fresca; quizá frágil, pero transparente. Afortunada de encontrar fuentes en las que llenarse, y de poder dar calma a la sed de quien a ella se acerca a beber. Así quiero yo mi botella.
Miércoles, 21 de marzo de 2007 a las 03:43 - PALABRAS
El Universo llegó a su final: el estado de máxima entropía y homogeneidad. Y Dios dijo: Randomize Timer
(Guiño techie leído en Inquietudes)
Jueves, 15 de marzo de 2007 a las 06:59 - PALABRAS



(Como últimamente ando algo más ocupado, para esta entrada recurro a viejo material de "archivo". En este caso se trata de un relatillo de 1994 con ilustraciones de Narf. Sirva al menos como prueba de que, aunque sea relativamente neófito en esto de los blogs, la inquietud por hacer cosas similares viene de antaño, cuando Internet no existía aún para las masas.)