Miércoles, 12 de noviembre de 2008 a las 16:21 - RAZONES
Un par de axiomas que conviene no olvidar:
- La autoridad no se impone; se gana.
- La autoridad puede delegarse, la responsabilidad no.
Lunes, 10 de noviembre de 2008 a las 23:53 - RAZONES
Recuerdo una anécdota de hace ya unos cuantos años, en la que un orgulloso compañero de clase nos aseguraba al resto que algún día llegaríamos a ver su nombre escrito en las enciclopedias, acompañando a la enumeración de los que sin duda serían sus muchos méritos.
—Tal vez— le dije yo, replicando con cierta ironía —pero no olvides que eso puede ocurrir por dos razones: que sean ciertas tus presunciones, o que el baremo de la enciclopedia se haga tan laxo que en él quepáis tú y
Cañita Brava.
Hasta donde yo sé, éste último personaje ya figura en la
gran enciclopedia universal de nuestro tiempo, mientras que aquel compañero aún sigue esperando su oportunidad de pasar a la posteridad.
El caso es que, aun cuando opino que el anonimato es cada vez más una virtud en alza ahora que, como bien decía
Brel,
en los periódicos de cualquier sitio todos los cerdos tienen su fotografía, si volviera a encontrarme con el enciclopédico frustrado le recomendaría, a modo de consuelo sucedáneo, escribir un blog.
Aunque no siempre ni por regla general, algunos blogs pueden llegar a ser como una lupa en las manos de un niño: capaces de magnificar la insignificancia, de encumbrar las más bajas morales o de ampliar a escala de
megaterio a cualquier minúscula hormiga (aun a riesgo, también es verdad, de acabar reduciéndola a cenizas a poco que la luz del sol incida en la dirección adecuada).
Como en la vida misma, a veces basta con estar en el lugar preciso en el momento apropiado. Pero es la propia democratización de la fama la que propicia también cierta
mediocrización. Al final, por la inmutable ley de conservación de los problemas, volvemos a estar en el punto de partida: la proporción de talento verdadero en el universo permanece constante, y lo que fue un pulso de momentánea claridad en la búsqueda de señales inteligentes de nuevo queda enmascarado bajo un denso e inabarcable océano de
ruido blanco.
Desolador paisaje, a los ojos de esta hormiga.
Domingo, 2 de noviembre de 2008 a las 20:14 - PALABRAS
—¿Sabe usted leer música?
—No lo suficiente como para que perjudique mi interpretación.
(Woody Guthrie, músico folk)
Domingo, 2 de noviembre de 2008 a las 12:34 - ESPACIOS

Sábado, 1 de noviembre de 2008 a las 18:43 - IMPULSOS

He vuelto. Aprovecho este día de
Halloween para resucitar estas páginas después de una larga pausa de letargo y abandono.
Curiosa fiesta de disfraces para despedir
un mes en el que el mundo se ha quitado una de sus muchas máscaras, revelando las verdaderas fauces de un terrorífico rostro y demostrando que la
auténtica noche de brujas dura todo el año.
Coincidiendo con el 2º aniversario de Entropía (que ha pasado bastante desapercibido), justo mientras la
Mano Invisible se
fracturaba la muñeca en un espectáculo digno de tanta congoja como disfrute, un servidor padecía cierta crisis y falta de liquidez en cuanto a motivación y tiempo libre se refiere.
He vuelto, pero no prometo hacerlo bien. Y mucho menos después de aprender que las
recompensas por hacerlo mal suelen ser mucho mayores, a la par que
discretas.