Como píxeles en la pantalla

Desde luego, hay que tener la paciencia (o las condiciones laborales) de un chino para ponerse a dibujar, píxel a píxel, los mapas isométricos de las principales ciudades de aquel país. Pero eso es precisamente lo que han hecho, y tienen intención de seguir haciendo en Edushi.

Como muestra os dejo sendas ilustraciones de un par de sitios por los que anduve, cual picture element, el pasado verano. Se trata de Beijing (el área visible incluye la Plaza de Tian'anmen y parte de la Ciudad Prohibida) y Xi'an (dónde puede apreciarse la céntrica Torre de la Campana).

Mapas isométricos de Beijing y Xi'an


Más tebeos

Aunque nunca estuvieron entre mis favoritos, sí me dieron ocasionales lecturas de entretenimiento. Así que no está de más felicitarles por su 50 pitufiversario.


Crecimiento exponencial

Una muy conocida leyenda sobre el origen del ajedrez, narra la invención de este juego por el brahmán hindú Sissa unos 3.000 años antes de Cristo, en un intento distraer y sacar del aburrimiento y la depresión a su amigo el rey Belkib.

El entusiasmado y agradecido soberano ofreció a Sissa la posibilidad de ser recompensado con aquello que deseara. Ante tal oferta, el brahmán pidió al rey que colocara un grano de trigo en la primera casilla del tablero, dos en la segunda, cuatro en la tercera y así sucesivamente, doblando en cada casilla la cantidad de la anterior, hasta completar todas las celdas del juego.

El rey aceptó de inmediato, errando el cálculo e ignorando que aquella aparentemente modesta e incauta petición implicaba entregar a Sissa una cantidad inalcanzable aún reuniendo todo el trigo que había en el reino (Concretamente 18.446.744.073.709.551.616 granos del cereal, es decir 264).

Como le pasó a Belkib, es fácil no percatarse a primera vista de las verdaderas dimensiones que pueden llegar a adquirir las cosas que se crecen o se expanden con un mecanismo exponencial. En otras ocasiones, sin embargo, se puede también sobreestimar su alcance al hacer vaticinios demasiado simplistas.

Esto último es lo que dicen le ocurrió al demógrafo y economista Thomas Robert Malthus en su "Ensayo sobre el principio de la población" (obra que sirvió de inspiración a Darwin para su teoría de la selección natural).

Aplicado también al caso de los alimentos, Malthus predijo que se produciría una catastrófica hambruna hacia mediados del siglo XIX debido a que el crecimiento lineal de la producción alimentaria no conseguiría dar abasto a la progresión geométrica de la población.

Entre las terribles conclusiones de Malthus estaba su convencimiento de que la única manera de alcanzar el equilibrio pasaba por la valiosa aportación de la muerte, ya fuese originada por cataclismos naturales (epidemias, hambre) o promovida intencionadamente por los gobiernos en forma de guerras o abandono de los más desfavorecidos.

El economista inglés erró en sus predicciones (al menos en su ubicación sobre el calendario), pero lo cierto es que a la luz de las pandemias sociales, políticas y económicas que siguen rigiendo el mundo en nuestros días, bien cabe preguntarse si no nos estarán gobernando desde doctrinas afines al pensamiento malthusiano.


Brain training


Bipartidismo

Acabo de recibir un correo electrónico procedente del periódico 20 minutos (supongo que por aquella mi inscripción en su concurso de blogs). El él se me insta a participar y difundir su propuesta a Zapatero y Rajoy para un debate en Internet con motivo de las próximas elecciones generales de marzo.

A esta iniciativa recolectora de audiencias ya parecen sumarse también otros medios. En el email incluso se adjuntan varias versiones de un logotipo de la propuesta, supongo que para uniformar la viralidad evangelizadora del caso.

Y el caso es que esta petición que se autoproclama abierta, parte de una base que ya es cerrada en sí misma: el bipartidismo o, lo que es lo mismo, la exclusión de la diversidad ideo-política (en favor de uno más de esos frontones a los que parece que irremediablemente converge el pensamiento bi-único).

Así que, como estoy en desacuerdo con la hipótesis de partida, he preferido incluir aquí un logotipo similar, pero modificado. Una mano abierta a muchas más opciones, en vez de la limitación del mero índice, que siempre acaba resultando un poco acusador. Si alguien más quiere unirse a esta contrapropuesta, aquí puede descargarse los banners corregidos.