Miradas

Gato (Fotografía de Sevein)

Después de algún primer intento bitacórico fallido, por fin parece que Sevein viene dispuesta a compartir con nosotros su interesante forma de ver las cosas y los lugares a través de un objetivo fotográfico. Aguardaremos cada nueva entrega con impaciencia.

Y hablando de fotografía: mis más sinceras felicitaciones a Mauro por el reciente y merecido premio a su blog Fotomaf (y, sobre todo, por esas excelentes instantáneas que tanta envidia nos dan).


Cambio


Autoridad responsable

Un par de axiomas que conviene no olvidar:

  • La autoridad no se impone; se gana.
  • La autoridad puede delegarse, la responsabilidad no.


Cinco minutos de fama

Recuerdo una anécdota de hace ya unos cuantos años, en la que un orgulloso compañero de clase nos aseguraba al resto que algún día llegaríamos a ver su nombre escrito en las enciclopedias, acompañando a la enumeración de los que sin duda serían sus muchos méritos.

—Tal vez— le dije yo, replicando con cierta ironía —pero no olvides que eso puede ocurrir por dos razones: que sean ciertas tus presunciones, o que el baremo de la enciclopedia se haga tan laxo que en él quepáis tú y Cañita Brava.

Hasta donde yo sé, éste último personaje ya figura en la gran enciclopedia universal de nuestro tiempo, mientras que aquel compañero aún sigue esperando su oportunidad de pasar a la posteridad.

El caso es que, aun cuando opino que el anonimato es cada vez más una virtud en alza ahora que, como bien decía Brel, en los periódicos de cualquier sitio todos los cerdos tienen su fotografía, si volviera a encontrarme con el enciclopédico frustrado le recomendaría, a modo de consuelo sucedáneo, escribir un blog.

Aunque no siempre ni por regla general, algunos blogs pueden llegar a ser como una lupa en las manos de un niño: capaces de magnificar la insignificancia, de encumbrar las más bajas morales o de ampliar a escala de megaterio a cualquier minúscula hormiga (aun a riesgo, también es verdad, de acabar reduciéndola a cenizas a poco que la luz del sol incida en la dirección adecuada).

Como en la vida misma, a veces basta con estar en el lugar preciso en el momento apropiado. Pero es la propia democratización de la fama la que propicia también cierta mediocrización. Al final, por la inmutable ley de conservación de los problemas, volvemos a estar en el punto de partida: la proporción de talento verdadero en el universo permanece constante, y lo que fue un pulso de momentánea claridad en la búsqueda de señales inteligentes de nuevo queda enmascarado bajo un denso e inabarcable océano de ruido blanco.

Desolador paisaje, a los ojos de esta hormiga.


Academicismos, los justos

—¿Sabe usted leer música?
—No lo suficiente como para que perjudique mi interpretación.
(Woody Guthrie, músico folk)