Memoria sonora
Como todo adolescente, también yo tuve mi época idealista de querer cambiar el mundo. En realidad, es probable que este blog no sea sino una evolucionada prolongación de aquel germen; aunque ahora mis aspiraciones sean más locales y sosegadas, habiendo desistido de arreglar el planeta y conformándome con llegar a comprender, en la medida de lo posible, las pequeñas y cercanas cosas que me rodean.
Uno de los cauces expresivos por los que discurría mi entusiasmo de juventud fue la música. Nunca he pasado de ser un simple aficionado, sin conocimientos ni práctica del formalismo musical. Pero ello no ha impedido que, a pesar de la imperfección de las formas, aquellas horas invertidas en la elaboración de toscas grabaciones hayan adquirido, como los vinos viejos, cierto valor intrínseco.Ahora, desde la lejanía temporal, esas composiciones cumplen una poderosa función evocadora. Me basta con escuchar los primeros compases de cualquiera de ellas para rememorar con abrumadora exactitud los pensamientos y sensaciones que pasaban por mi cabeza en el momento de escribirla. Es el recuerdo de una época ingenua y, por tanto, valiente; una época de amigos implicados en proyectos tanto más valiosos cuanto más imposibles y absurdos.No me considero especialmente nostálgico, pero me alegro del legado que generó aquel diario sonoro. A veces es necesario refrescar la memoria para no dejarse envejecer porque, aplicando a la juventud lo que Benavente escribía para el amor, se podría decir que es ésta es como Don Quijote: cuando recobra el juicio, es que está para morir.| Atraco y fuga en cuatro tiempos |
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| Fecha | 1994 |
| Duración | 2:42 |
| Calidad | 128 kbps (44 kHz, estéreo) |
| Tamaño | 2.48 Mb |



