Jueves, 19 de abril de 2007 a las 04:28 - ESPACIOS
Experimentando con distintas metodologías para la auto-organización y la mejora de la productividad personal, he constatado que uno de los principales alimentos de la motivación necesaria para llevarlas a cabo es encontrar el propio disfrute en el proceso.
En mi caso, he descubierto que me siento mucho más cómodo si el escenario en el que me muevo tiene cierta estética funcional, de manera que pueda delegar en la visualización ciertos procesos de búsqueda e identificación, consiguiendo con ello que se vuelvan más instintivos.
Una de mis últimas pruebas es el diseño de una biblioteca de iconos para decorar ciertas carpetas del sistema de ficheros de Windows, en las que gestiono la mayor parte de la información de mi trabajo. Se trata de una colección de unos 45 iconos (por el momento, pues espero seguir ampliándola), que se adecuan a mi particular visión de algunos de los conceptos descritos y empleados por el método
GTD.
Figura 1 - Algunos iconos de la biblioteca GTDLa biblioteca se basa en el uso de símbolos muy sintéticos y del color como principales dimensiones para facilitar la rápida identificación de los elementos. Incluye, entre otras, representaciones gráficas para una bandeja de entrada, datos en espera, información de calendario, tareas, proyectos, documentación de referencia, etc. Como también tenía planeada su utilización en medios de almacenamiento extraíbles como memorias USB, por ejemplo, también cuenta con algunos otros iconos al uso.
La idea es crear una estructura de directorios en el sistema de ficheros del ordenador, en la que tengamos organizados todos nuestros datos relevantes. Un posible ejemplo sería el siguiente:
Figura 2 - Ejemplo de estructura de directoriosPor si a alguno de vosotros le resulta también de utilidad, hago pública la biblioteca bajo la misma licencia que el resto de los contenidos de este
blog (licencia
by-nc-sa 3.0 de CreativeCommons). Podéis descargar el archivo desde
este enlace.
Las instrucciones para asignar iconos a las carpetas de Windows están bien descritas en numerosos
tutoriales disponibles en Internet. Los más avezados pueden incluso acudir a la
documentación técnica que proporciona Microsoft. Si sois usuarios habituales de otros sistemas operativos (Linux, Mac OS) y tenéis interés en disponer de los iconos en otro formato más adecuado, hacédmelo saber e intentaré hacer la conversión.
Miércoles, 18 de abril de 2007 a las 04:33 - PALABRAS

Tienen idéntico número de letras, sonoridad parcialmente similar, e incluso puntúan por igual en el juego
Scrabble, así que claramente podemos descartar el argumento de la economía del lenguaje.
Una de ellas denomina con propiedad e inequívocamente a cada uno de los individuos que constituyen el principal activo de una
organización, y que de hecho SON la organización. La otra, mucho más inexacta, necesita de un adjetivo adicional para precisar a qué (a quién) se refiere dentro de un amplio rango de bienes y medios, rebajándolo subrepticiamente al nivel de objetos y materiales inertes, sin voluntad ni capacidad de decisión.
La primera es fría, fea, cobarde y presuntuosa en su falso tecnicismo. La segunda es directa, amable y más
humana. Entonces, ¿Por qué predomina el uso de palabra
recurso en vez de
persona en el ámbito empresarial?
No sé, quizás sea un vicio
recursivo inherente a ciertos cargos. O quizás, simplemente, sea falta de
personalidad...
Miércoles, 18 de abril de 2007 a las 03:55 - ESPACIOS, RAZONES

Domingo, 15 de abril de 2007 a las 18:42 - PALABRAS
A veces me parece que el optimismo —esa musa esquiva— no sólo depende de si la botella frente a nosotros se presenta medio llena o medio vacía, también de si nuestro trabajo es llenarla o vaciarla; servirla en la mesa de otro o bebernos su contenido, y de si éste es vino, hidromiel o acqua toffana.
En ocasiones incluso (como cuando contiene combustible y dispone de una
mecha inflamada) una botella a la mitad puede dejar de representar el equilibrio del término medio para convertirse en la extrema y radical disputa entre dos mitades enfrentadas.
Se toma una botella llena de champán para romperla contra el casco de las embarcaciones en su inauguración, pero la prefieren hueca esos pacientes
modelistas que se empeñan en meter barcos en su interior. Y vacía también la necesita el desesperado náufrago de una isla desierta, si acaso quiere lanzar en ella un mensaje de petición de auxilio que no acabe hundido y desapercibido en las profundidades.
Para un peregrino en el desierto, como en el propio camino de la vida, partir con una botella más vacía que llena significa la certeza de pasar sed durante la travesía. Pero llegar al final con la botella más llena que vacía, puede ser sinónimo de haber cargado con un exceso de lastre desaprovechado.
Recipiente de agua fresca; quizá frágil, pero transparente. Afortunada de encontrar fuentes en las que llenarse, y de poder dar calma a la sed de quien a ella se acerca a beber. Así quiero yo mi botella.
Sábado, 14 de abril de 2007 a las 18:59 - ESPACIOS
Durante las dos próximas semanas, mi antigua Escuela acogerá una nueva edición del ya clásico Cybertech, un certamen de robótica para estudiantes en el que sus invenciones electromecánicas serán sometidas a distintas pruebas de aptitud, tales como el rastreo de rutas, el recorrido de laberintos, e incluso una competición taurina. Suerte, maestros.