Cuestión de prioridades

A menudo, en la vida profesional o en la cotidiana, hemos de acometer varias tareas (ya sean éstas totalmente independientes o pertenecientes a un mismo ámbito o proyecto) que no pueden realizarse de forma simultánea o paralela. Por ello, tenemos que tomar decisiones para determinar el orden o precedencia en el tiempo con que serán ejecutadas. En definitiva, tenemos que gestionar nuestro tiempo asignando prioridades.

La priorización es el establecimiento de criterios y su posterior valoración a fin de poder juzgar que secuencia de tareas o acciones resulta más óptima para nuestros intereses. Se diferencia de la elección de alternativas en que, en principio, no se descarta ninguna tarea y todas deben recorrerse antes o después (salvo en algún caso especial en el que una prioridad muy baja lleve a revisar y desestimar la tarea por completo).

A continuación describo un compendio de diferentes herramientas y estrategias de priorización, entendiendo como tal la propia ordenación por importancia. El posterior plan de ejecución de la lista de tareas se basará en dichas prioridades, pero podrá hacer uso de otras técnicas más allá de el mero orden secuencial, tales como la fragmentación en subtareas para repartir o multiplexar la dedicación, etc. Muchas de las técnicas aquí recogidas son también válidas para la pura elección o toma de decisiones:

  1. Sin prioridad
  2. Priorización instintiva
  3. El método ABC
  4. Comparación por parejas
  5. Ponderación de factores
  6. Relación coste/beneficio
  7. Riesgo-Oportunidad
  8. Árboles de decisión
  9. Estrategias de colas
  10. Cuadrantes de Covey
  11. Decisión en función del contexto (GTD)
  12. Sombreros de De Bono
  13. Análisis de campo de fuerzas
  14. Pros, contras e implicaciones (PMI)
  15. Otras

Para conocer los detalles de cada una de estas herramientas, sigue leyendo.

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Concursos y elecciones

Desde que comenzó el controvertido concurso de blogs de 20 minutos, parece haberse desatado una indiscriminada campaña electoral entre los participantes. Que si tú me votas y yo te voto, que si tu blog es buenísimo aunque ni siquiera lo he leído, etc.

Reconozco que me apunté por la curiosidad de ver cómo funcionaba el tema, pero enseguida me di cuenta de que entraban en juego ciertas dinámicas que no tienen nada que ver con lo que deseo para este modesto espacio. Si de verdad la Web 2.0 es un reflejo fiel aunque a menor escala del mundo real, asusta un poco pensar en una sociedad que pierde toda contemplación por 3.000 € y cinco minutos de fama.

Pretendo que ntropía sea un espacio abierto, aunque más en el sentido de una casa que acoge hospitalariamente al visitante, y no como un muro en la calle destinado únicamente a pegar carteles propagandísticos.

Me parece muy loable la participación en el concurso pero, personalmente, ahora prefiero mantenerme al margen (tampoco es que fuera a conseguir muchos votos, por no decir ninguno). En consecuencia, si ni siquiera hago promoción de mi propio blog, tampoco voy a fomentar el electoralismo ajeno, lo que significa que habrá una moderación de los enlaces de los comentarios que hagan referencia al dichoso concurso.

Lo aviso aquí para que nadie lo tome a mal, porque en el fondo creo que es mejor que Entropía no esté en campaña electoral, sino en permanente jornada de reflexión.


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Firma digital

Por estas fechas se cumplen ya diez años desde la primera vez que empecé a firmar mis correos y mensajes electrónicos personales con el emoticono º L º (grado-ele-grado).

Desde entonces, este símbolo se ha convertido en mi fiel acompañante en el medio digital, y ha resultado ser tan adecuado que nunca he sentido la necesidad de actualizarlo.

Se podría decir que es una variante de smiley, pero lo cierto es que sonrisa tiene poca, pues carece de boca, lo que por otra parte es bastante representativo de mi habitual actitud callada y discreta.

La letra L es la inicial de mi nombre, pero incluso el conjunto entero se asemeja en su forma a mi propia fisonomía, pues consta de una napia generosa y la mirada actúa como centro expresivo de todo el rostro. Además, según la tipografía empleada, ocasionalmente los ojos pueden estar decorados con unas notables ojeras, dignas de ilustrar mi aspecto real en periodos de intenso trabajo o tras algún forzoso madrugón.

Con todo y con eso, a lo largo de esta década, esa caricatura sin labios ha firmado palabras de todo tipo. Unas bien dichas; otras equivocadas, y también alguna que nunca debió tomar forma. En general, ha protagonizado más dichas que lamentos y, sobre todo, si tú estás entre los que alguna vez han recibido un mensaje firmado con este luisicono, es porque has merecido tu inclusión en mi particular círculo de la cordialidad. Así pues, espero seguir repartiendo muchos más de estos en los años venideros.

Seguimos en contacto. Un saludo.

º L º


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OVNI nº 3

Continuando con la serie de Objetos Visuales No Identificados, aquí va el tercero:

¿Qué crees que es el objeto de la fotografía? Si quieres ver la solución, sigue leyendo.

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La abreviatura de los miércoles

El otro día, Martin planteaba una interesante pregunta al hilo del calendario espiral: ¿Por qué a menudo se usa una "X" para representar el miércoles en los calendarios? Ésta parece ser una de esas dudas que por el momento Google no es capaz de disipar.

En la enumeración abreviada de los días de la semana de muchos calendarios españoles (L, M, X, J, V, S, D) el miércoles es el único día cuya letra no coincide con su inicial, seguramente para evitar la repetición de la "M" y diferenciarlo claramente del martes. Pero... ¿por qué precisamente la "X"? ¿Y desde cuándo viene utilizándose esta nomenclatura convenida?

La cuestión admite ciertos matices, pues parece que su aplicación no es universal en todos los países hispano parlantes e incluso en España tampoco siempre se utiliza esa regla, sino que otras veces se emplea "Mi" o se reitera la "M".

Como ya digo, no he sido capaz de encontrar una respuesta convincente sobre los orígenes de este uso común, así que me atrevo a plantear algunas aventuradas conjeturas, por si la serendipia (o chiripa, que dirían en mi barrio) hiciera acto de presencia:

  • Se usa la "X" por ser una letra comodín empleada habitualmente para designar incógnitas, firmas anónimas, etc.
  • Se usa la "X" por la influencia de Alfonso X el Sabio en la normalización ortográfica y traducción de manuscritos con abundantes abreviaturas.
  • Se usa la "X" por referencia a algún símbolo o significación cristiana (del griego "Χριστος", Cristo), como pudiera ser el Miércoles de Ceniza.
  • Se usa la "X" por ser el miércoles el día de Mercurio, que viene del latín "merx"
  • Se usa la "X" por ser una sintética representación de las dos serpientes simétricas del caduceo de Mercurio.
  • Se usa la "X" por alguna recóndita nomenclatura alquímica del metal mercurio.

Lanzo desde aquí un guante para todo aquel que quiera ilustrarnos sobre esta materia.


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