Acústica de fluidos

Ahora que he empezado a leerme "La medición del mundo", de Daniel Kehlmann, me siento remotamente identificado con cierta parte de la cómica (y a veces patética) excentricidad de esos protagonistas obsesionados por la observación curiosa y la mensura de las cosas.

Sin ir más lejos, el otro día me disponía a tomar una taza de leche con galletas cuando reparé en un curioso fenómeno sonoro de la más intrigante física doméstica.

El experimento, en absoluto intencionado, fue el siguiente: después de retirar el tazón de leche del microondas, donde se había calentado algo más de la cuenta, le eché una generosa cucharada de cacao soluble instantáneo. Después comencé a remover bien la mezcla dándole vueltas con una cucharilla de metal. Hasta aquí los pasos no se salen del procedimiento estándar que seguiría cualquier mortal con la inocua intención de tomarse el desayuno.

Lo interesante ocurrió cuando empecé a dar golpecitos reiterados con la cucharilla en el fondo de la taza pues, sin otra aparente intervención por mi parte y sin variar la inclinación de la cuchara, el punto de impacto o el patrón del repiqueteo, pude apreciar que el tintineo iba adquiriendo progresivamente un tono más agudo, y de una manera bastante perceptible. He grabado una secuencia de audio que reproduce el fenómeno. No tiene la mejor de las calidades posibles, pero está libre de manipulaciones digitales y permite apreciar el efecto en su forma natural:

(Pulsa en el reproductor para escuchar el sonido)

Como la pereza y falta de tiempo me impiden habitualmente llevar a cabo investigaciones más concienzudas de hechos como éste, recurrí a la vía fácil de consultar en la Red de redes. Por suerte, encontré que alguien ya se había ocupado de estudiar científicamente este fenómeno, denominado efecto chocolate caliente, o efecto café instantáneo (y que, por cierto, dicen que también puede observarse en una cerveza bien fría, lo cual a algunos les parecerá, sin duda, aún más digno de ensayo).

Al parecer, la explicación tiene que ver con que la leche (o el agua) muy caliente está supersaturada de aire por ser el nitrógeno, el oxígeno y otros gases comunes menos solubles en líquido caliente que en frío. Al añadir una sustancia granulada como el cacao o el café, se favorece la formación en núcleos de pequeñas burbujas de gas que acaban concentrándose en la espuma visible.

El tono del tintineo irá entonces desde el más grave (producido por la mayor cantidad inicial de espuma) hasta el más agudo (correspondiente a la disolución total de la misma). La progresión, que durará entre 10 y 15 segundos, puede llegar a elevar el tono en más de una octava.

Lo entretenido de todo esto es que no hace falta un osciloscopio o un analizador de espectro para verificar los hechos. Todo el equipamiento necesario consiste en cualquiera de las bebidas mencionadas y el buen funcionamiento de al menos una de las dos orejas disponibles a cada lado de la cabeza. ¿A qué esperáis para comprobarlo?

Actualización

Por error había puesto un enlace al archivo de audio equivocado, pero ya está corregido.


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El efecto embudo

La inteligencia de una multitud encolerizada alcanza a ser, como mucho, la del más tonto de sus miembros.(º L º)


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Coste, precio y valor

Ayer, durante una agradable velada con unos amigos, surgió una entretenida conversación acerca del sobreprecio o la infravaloración de algunos productos. En términos domésticos, y sin entrar en todos los farragosos detalles de las teorías económicas sobre las leyes y la interacción de la oferta y la demanda, me parece interesante analizar las diferencias entre tres conceptos relacionados pero distintos: coste, precio y valor.

Coste

En primer lugar, el coste (o gasto) puede definirse formalmente como el valor de los recursos escasos que implica la producción, distribución o consumo de un bien o servicio. Es decir, es una medida del esfuerzo o inversión (de energía, tiempo, materiales, dinero, etc.) necesarios para realizar u obtener algo. El coste podrá medirse en términos económicos siempre y cuando los recursos empleados estén también cuantificados en dinero.

Precio

Por otra parte, el precio es el valor monetario asignado (normalmente por el vendedor) a un bien o servicio, esto es: lo que tiene que pagar el comprador por ello. En un modelo simplista, podría pensarse que el precio debería estar basado en el coste del producto sumándole un margen de beneficio para el vendedor pero, en la realidad, el marketing da lugar a distintos enfoques o tipos de precio:

  • Precio eficiente (para el vendedor): está cerca del máximo precio que un consumidor esté dispuesto a pagar (es decir, del valor que éste le otorgue, cuantificado económicamente).

  • Precio de gancho: es un precio intencionadamente bajo, para actuar como promoción e incentivar a los clientes a entrar al establecimiento e inducirlos a la compra de otros artículos, o para ganar cuota en un mercado competitivo.

  • Precio de prestigio: es un precio intencionadamente alto, pero que funcionará en los siguientes supuestos:
    • Cuando la gente crea que un precio elevado es un indicativo de buena calidad.
    • Cuando la gente crea que es un signo de valor o pertenencia a un grupo exclusivo (artículo de lujo).
    • Cuando se requiere un funcionamiento perfecto porque el coste de un mal funcionamiento es muy alto o no asumible (ocurriría con un marcapasos, por ejemplo).

En este sentido aparece también el concepto de relación calidad/precio, que se refiere a la percepción de la mayoría de los consumidores que relacionan un precio alto con una mayor calidad. Pero algunos sonoros chascos demuestran que en la práctica no siempre es así.

La creencia es más importante con productos complejos que son difíciles de probar o productos de experiencia que no pueden ser probados hasta que son usados (como la mayoría de los servicios). Cuanto mayor es la incertidumbre que envuelve el producto, mayor número de consumidores dependen de la hipótesis de la relación calidad/precio y más están dispuestos a pagar.

Valor

Por último, el valor personal o subjetivo que le damos a algo es el grado de estima, aprecio, consideración o afecto hacia tal cosa. A diferencia de los dos conceptos anteriores, éste es individual y, en general, será diferente para cada persona.

El valor de mercado de un producto, sin embargo, es una magnitud común expresada en términos económicos y derivada en cierto modo del promedio de valores subjetivos de todos los clientes potenciales de un bien o servicio.

Relación entre coste, precio y valor

En principio, desde un punto de vista neófito e inocente, parecería lógico que la relación de magnitud entre los tres factores fuera la siguiente:

Coste < Precio < Valor

Y más concretamente:

Precio = Coste + Beneficio (económico) del vendedor
Valor = Precio + Beneficio (subjetivo) del comprador

Pero, como hemos visto, el marketing y las decisiones de fijación de precios incluyen otras variables estratégicas y psicológicas que a menudo invalidan este modelo. Las excepciones a este comportamiento esperado admitirían algunas explicaciones:

  • Coste > Precio: Si el coste es mayor que el precio, el vendedor está incurriendo en pérdidas puntuales, pero esto no es descabellado si forma parte de una estrategia de gancho o para ganar cuota de mercado frente a la competencia, de forma que se espera recuperar la inversión en el futuro.

  • Precio > Valor: Expresado así, tal cual, ningún comprador aceptaría el trato, pero lo que sí puede estar ocurriendo en realidad es que sean diferentes el valor real y el valor aparente (ficticio), dando lugar a una relación como la siguiente:
    Valor aparente > Precio > Valor realEn este caso la compra-venta sería posible gracias a una falsa apreciación del valor del producto, que estaría relacionado con lo que antes decíamos sobre la creencia en la relación calidad/precio.


De estos tres conceptos, creo (y esto ya es una mera impresión personal) que el coste y el precio pueden ser los que más condicionan en la vida cotidiana, pero el valor subjetivo es el que acaba marcando las pautas más personales.

No en vano algunas de las cosas más importantes en esta vida son gratis, y otras tantas, en su asombrosa sencillez, no tienen precio.


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Cómo escribir el blog universal

Consultando las estadísticas de acceso a Entropía (proporcionadas por Google Analytics) observo que algunas de las personas que visitan este espacio llegan aquí por casualidad, partiendo de búsquedas que en principio no tienen mucho que ver con los contenidos que aquí se van a encontrar.

Esto me lleva a imaginar la idea de un blog alimentado por contenidos inspirados precisamente en lo que la gente y el azar de los motores de búsqueda hayan confiado en hallar en el mismo. Por ejemplo, para esta misma bitácora, podría pensar en escribir artículos basados en las siguientes sugerencias, extraídas de algunos patrones de búsqueda (algunos ciertamente intrigantes) de los visitantes de Entropía:

  • 40 palabras de felicidad
  • adivinanzas color anaranjado
  • amigos al revés
  • anagramas de bodas
  • antónimos de virtudes
  • apellidos ingleses antiguos
  • archivo extraterreste
  • aullidos
  • baraja virtual
  • billar sistema espejo
  • bruja de linaje
  • brújula de las estrellas
  • cachalotes blancos
  • capacidad y cualidades motrices
  • cebras recién nacidas
  • citas literarias de despedida
  • color del océano
  • cómo darse cuenta del sexto sentido
  • cómo encontrar una idea principal
  • cómo se vive los últimos instantes de vida
  • crear mi propio calendario
  • cualidades variables y fundamentales de color
  • cuando jesucristo murió ¿resucitaron personas?
  • cuento cibernético
  • cuentos con mensaje para el nuevo año
  • cuentos de navidad largos y desconocidos
  • de qué estan hechos los juguetes mecánicos
  • definición piropo
  • el balancín tecnológico
  • el díficil arte del desnudo hiperrealista
  • el sombrero negro
  • en un sólo sentido
  • entropía y arte
  • figuras de la responsabilidad
  • frases de pésame
  • frases para amigos equivocados
  • frases para un conjuro
  • geometrías paradójicas
  • hábito de monje
  • haga algo absurdo
  • ideal alcanzable
  • ideas para amueblar un estudio
  • ideas para restaurar cafetería
  • impulsos infinitos
  • inventos recientes
  • la vida exacta
  • llave gigante de juguete
  • lo absurdo
  • los diablos acordes
  • Luis cara de huevo
  • márgenes para cartas de amor
  • mecánicos al desnudo
  • motivación global
  • nomenclatura alquímica
  • orden en el caos
  • ovni 31 de diciembre 2006
  • palabras oblicuas
  • palabras para recién nacido
  • percepción
  • pinki nankani
  • poema dormilón
  • poemas para el infinito
  • poemas sobre el infinito
  • poesía sobre el sentido de la vida
  • polea inmóvil
  • proverbios y cantares de machado comentario
  • ¿qué sere de mayor?
  • reloj atómico de la tercera guerra mundial
  • robots mecánicos
  • rompecabezas de famosos
  • silencio por miedo
  • solución a la guerra
  • solución a la guerra de la información
  • técnica de los trazos de la gioconda
  • tipografías corporativas renfe

Para que este mecanismo de retroalimentación temática llegase a funcionar, habría que tener en cuenta dos consideraciones importantes. En primer lugar, se debería partir de una base de contenidos inicial con un mínimo de entidad y diversidad, para que ésta empiece a inducir la llegada de visitantes esperando encontrar algo, aunque no sea exactamente lo que en un primer momento encontrarán.

En segundo lugar, además de crear contenidos sugeridos por los patrones de búsqueda, habría que seguir manteniendo una fuente paralela de material original o aleatorio, para evitar así una degeneración endogámica que llevaría al blog a tratar siempre de los mismos temas recurrentes (que probablemente acabarían siendo sexo, famosos o tonterías).

El proceso, resumido en forma de diagrama, quedaría de la siguiente manera:

Esquema del proceso a seguir para escribir el blog universal.

La discutible hipótesis es si una sistemática aplicación de este procedimiento, a lo largo de un tiempo infinito y contando con un esfuerzo sobrehumano, acabaría por converger en un blog universal en el cual estarían presentes todas y cada una de las cuestiones y materias que alguien, alguna vez, se atrevería a consultar en Internet.

Evidentemente todas estas especulaciones no son más que un juego. Aparte de que parece haber una tendencia en los blogs hacia la especialización y no hacia la generalización, esta forma de diario perdería su propia naturaleza al abstraerse de la componente de motivación creativa personal. En cualquier caso, nunca está de más fijarse en los intereses ajenos para encontrar una posible fuente de inspiración.


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Otro calendario

Después de adentrarnos en la espiral del tiempo e indagar en algunos misterios de los calendarios de bolsillo, voy a presentar ahora una nueva propuesta de visualización para el reto de infodiseño planteado por Eliazar Parra en Infosthetics.

Básicamente, el reto consiste en diseñar un calendario de bolsillo que aproveche el reducido espacio, en términos de legibilidad, mejor que las soluciones convencionales. Mi propuesta es la siguiente:

Figura 1 - Propuesta de diseño para calendario de bolsillo

La idea principal es introducir una nueva dimensión con la movilidad obtenida de un pliegue múltiple, de manera que se puede deslizar la tabla de días del mes para hacerlos corresponder con las cabeceras de los doce meses del año. De esta forma, podríamos ver el mes de enero así:

Figura 2 - Visualización del mes de enero

La cabecera de color delimita visualmente la zona de la matriz que concierne al mes en cuestión. Para el mes de junio, por ejemplo, la visualización quedaría así:

Figura 3 - Visualización del mes de junio

En este caso se hace uso de otras pequeñas marcas visuales para indicar el último día de los meses que no tienen 31 días. Por último, el mes de diciembre se mostraría de la siguiente manera:

Figura 4 - Visualización del mes de diciembre

Este prototipo inicial seguramente admite muchas mejoras para facilitar su uso. No se han incluido, por ejemplo, los indicadores de día de la semana, pero no sería complicado adjuntarlos a las cabeceras de los meses. También podrían proponerse alternativas al pliegue múltiple, tales como emplear dos cartones separados y unirlos tal vez por un simple cordel o un clip, o incorporar algún sencillo troquel para hacer un "carril" deslizante.

Actualización

Después de darle otra vuelta al diseño, se me ha ocurrido otro posible mecanismo para "deslizar" la tabla de días. La novedad consistiría en realizar dos piezas diferentes, una para la base con las cabeceras de meses y otra con la matriz de números. Ambos elementos se ensamblarían como cintas (cerradas convenientemente una vez colocadas las piezas), permitiendo la movilidad entre ambas pero engarzadas y sin posibilidad de separarlas o extraviar una de ellas:

Figura 5 - Variante constructiva con 2 piezas engarzadas

Una vez ensamblados los dos cartones, dispondríamos de un calendario con una pieza deslizante que permitiría observar cómodamente el mes deseado.

Figura 6 - Ensamblado del calendario con "deslizador"

Aunque de construcción más elaborada, esta versión es probablemente más vistosa y cómoda de manejar:

Figura 7 - Simulación del calendario real

De esta última variante he construido un tosco prototipo, impreso en blanco y negro sobre un papel grueso. El aspecto desde luego no es tan atractivo como podría llegar a serlo en un arte final, pero sirve para comparar el mayor tamaño y mejor legibilidad de los dígitos frente a los de un calendario de bolsillo tradicional:

Figura 8 - Prototipo comparado con un calendario convencional


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