Fraudes en cajeros automáticos

Ayer pude comprobar, bastante de cerca pero sin llegar a sufrirlo directamente, el alto grado de refinamiento que están alcanzando las estafas en los cajeros automáticos.

Suelo ser bastante suspicaz con estos temas, y si ya desconfío de las máquinas en general, más aún cuando son tan sensibles a la picaresca humana. Esto me evitó picar el anzuelo de un cajero automático que en un principio me pareció algo sospechoso, y que luego resultó estar disfrazado con un falso panel frontal que no escatimaba en últimas tecnologías.

Los delincuentes hacen uso de diversas técnicas para obtener o duplicar la información de las tarjetas de crédito/débito, desde el "lazo libanés" hasta la suplantación de las ranuras lectoras en las puertas de entrada o en el propio terminal. En este enlace se puede encontrar un animado resumen de los principales fraudes realizados.

Por su parte, la Global ATM Security Alliance proporciona este otro documento con los consejos básicos de seguridad para los usuarios de cajeros automáticos.


Viñeta nº 1

Nº 1 - Huevo frito suicidándose (con una pistola)


Hacerse el loco

Todo el mundo, alguna vez, ha optado por desentenderse de alguna cuestión que le atañe personalmente, fingiendo no ver o enterarse de algo a fin de evitar una incomodidad. Es lo que se conoce como hacerse el loco, el sueco o el longui.

De forma ocasional puede ser perfectamente disculpable e incluso necesario como mecanismo de defensa. Pero algún caso hay también de quien lo toma como actitud permanente ante la vida, haciendo orgullosa gala de su arresponsabilidad.

Son estos últimos los que, cuestionados, suelen responder con un "yo soy así" y un "no lo puedo evitar". Y en esta presunta inmutabilidad de la naturaleza impuesta basan toda la defensa de su cómoda fortaleza. A menudo, como alegación refranesca, se acogen a la máxima "yo soy yo y mis circunstancias".

Pero esta frase truncada, y por tanto malinterpretada, tiene en su versión original (la de Ortega y Gasset) precisamente el sentido contrario al que comunmente se le da. "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo" sugiere justamente lo opuesto: no dejarse abatir por los propios hechos o limitaciones, declarando que sólo hay redención posible en hacerles frente.

Otros hay que convierten su locura de conveniencia en todo un modo de vida, pretendidamente rebelde y bohemio, con esa aureola artística que rodea siempre a una supuesta demencia. Incluso alguno recurre de nuevo a citas literarias y filosóficas, recordándonos que ya Erasmo de Rótterdam elogiaba la locura.

Otro argumento erróneo, pues cualquier figurada estética de dicha posición pierde bastantes puntos cuando, tras una revisión más precisa del Encomium moriae, se comprende que en esta obra el término "locura" se usa como sinónimo de necedad, estulticia y estupidez.

Por todo ello, no es genuino el loco que lo es por distracción o exageración intencionadas, pues a tal intención contribuyen el juicio y la razón, y es precisamente su pérdida la verdadera locura.


Permítame que me presente...

Disculpen si les llamo caballeros, pero todavía no les conozco bien.(Groucho Marx)

Me han dado a entender que, en esto de las bitácoras públicas, es de buena educación poner unas breves notas autodescriptivas, a modo de perfil biográfico, para que así la gente se haga cierta idea de con qué clase de elemento está tratando.

Lo había omitido hasta ahora porque no me parecía de especial relevancia para un proyecto tan doméstico y dentro de un ámbito en el que los que ya me conocen, me conocen, y quienes no lo hacen probablemente no tengan particular interés en hacerlo más allá de lo que ya me definen los propios contenidos del blog.

Pero bueno, ya que es cuestión de cortesía hacia el casual y desconocido visitante, y aunque sólo sea por completar la paradoja de reunir en la misma semana una despedida y una presentación, he dejado una pequeña reseña que cuenta algo más de éste que escribe. Aunque os advierto de que, como casi todo en este lugar, lo que encontraréis será más una reflexión a grandes rasgos que un currículum de pormenores.

Así pues, aunque con algo de retraso: encantado de conocerte.


Vergonzosa manifestación