Otro calendario

Después de adentrarnos en la espiral del tiempo e indagar en algunos misterios de los calendarios de bolsillo, voy a presentar ahora una nueva propuesta de visualización para el reto de infodiseño planteado por Eliazar Parra en Infosthetics.

Básicamente, el reto consiste en diseñar un calendario de bolsillo que aproveche el reducido espacio, en términos de legibilidad, mejor que las soluciones convencionales. Mi propuesta es la siguiente:

Figura 1 - Propuesta de diseño para calendario de bolsillo

La idea principal es introducir una nueva dimensión con la movilidad obtenida de un pliegue múltiple, de manera que se puede deslizar la tabla de días del mes para hacerlos corresponder con las cabeceras de los doce meses del año. De esta forma, podríamos ver el mes de enero así:

Figura 2 - Visualización del mes de enero

La cabecera de color delimita visualmente la zona de la matriz que concierne al mes en cuestión. Para el mes de junio, por ejemplo, la visualización quedaría así:

Figura 3 - Visualización del mes de junio

En este caso se hace uso de otras pequeñas marcas visuales para indicar el último día de los meses que no tienen 31 días. Por último, el mes de diciembre se mostraría de la siguiente manera:

Figura 4 - Visualización del mes de diciembre

Este prototipo inicial seguramente admite muchas mejoras para facilitar su uso. No se han incluido, por ejemplo, los indicadores de día de la semana, pero no sería complicado adjuntarlos a las cabeceras de los meses. También podrían proponerse alternativas al pliegue múltiple, tales como emplear dos cartones separados y unirlos tal vez por un simple cordel o un clip, o incorporar algún sencillo troquel para hacer un "carril" deslizante.

Actualización

Después de darle otra vuelta al diseño, se me ha ocurrido otro posible mecanismo para "deslizar" la tabla de días. La novedad consistiría en realizar dos piezas diferentes, una para la base con las cabeceras de meses y otra con la matriz de números. Ambos elementos se ensamblarían como cintas (cerradas convenientemente una vez colocadas las piezas), permitiendo la movilidad entre ambas pero engarzadas y sin posibilidad de separarlas o extraviar una de ellas:

Figura 5 - Variante constructiva con 2 piezas engarzadas

Una vez ensamblados los dos cartones, dispondríamos de un calendario con una pieza deslizante que permitiría observar cómodamente el mes deseado.

Figura 6 - Ensamblado del calendario con "deslizador"

Aunque de construcción más elaborada, esta versión es probablemente más vistosa y cómoda de manejar:

Figura 7 - Simulación del calendario real

De esta última variante he construido un tosco prototipo, impreso en blanco y negro sobre un papel grueso. El aspecto desde luego no es tan atractivo como podría llegar a serlo en un arte final, pero sirve para comparar el mayor tamaño y mejor legibilidad de los dígitos frente a los de un calendario de bolsillo tradicional:

Figura 8 - Prototipo comparado con un calendario convencional


Crónicas desde Alcorcón

La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.(Antonio Fraguas de Pablo, Forges)

A escasas calles de donde transcurren los lamentables sucesos de estos días, en pleno centro del Alcorcón más viejo y raso, es precisamente donde se fraguan las historias de Entropía.

Condenado a la eterna fealdad por los visionarios urbanistas de los años setenta, el corazón (o más bien el hígado) de la ciudad dormitorio despierta cada día predestinado al estereotipo del suburbio marginal, como Móstoles a la empanadilla o Leganés al monstruo y a las parodias de heavys.

Pese a ello, en su vertical volumen y elevada densidad, es mayoría la gente que lucha por salir adelante con toda la nobleza posible y la menos mala de las educaciones que pudieron recibir. Algunos osados incluso se atreven a plantear infraestructuras e iniciativas con la esperanza de desterrar algún día el mito de cierta lamentable imagen de cultura de periferia. Pero como suele ocurrir, el pábulo siempre es para esos otros que, incapaces de crear, destruyen.

Llevar casi toda la vida y cumplir condena de hipoteca en un barrio al que es imposible cogerle cariño también tiene sus ventajas: uno acaba siendo ciudadano de las ideas, no de los lugares. Además se aprende a no juzgar por las apariencias, pues prestando atención no es difícil encontrar grandes ejemplos de dignidad que curiosamente son bastante más esquivos en otros ambientes donde se los supone heredados.


Cuestión de prioridades

A menudo, en la vida profesional o en la cotidiana, hemos de acometer varias tareas (ya sean éstas totalmente independientes o pertenecientes a un mismo ámbito o proyecto) que no pueden realizarse de forma simultánea o paralela. Por ello, tenemos que tomar decisiones para determinar el orden o precedencia en el tiempo con que serán ejecutadas. En definitiva, tenemos que gestionar nuestro tiempo asignando prioridades.

La priorización es el establecimiento de criterios y su posterior valoración a fin de poder juzgar que secuencia de tareas o acciones resulta más óptima para nuestros intereses. Se diferencia de la elección de alternativas en que, en principio, no se descarta ninguna tarea y todas deben recorrerse antes o después (salvo en algún caso especial en el que una prioridad muy baja lleve a revisar y desestimar la tarea por completo).

A continuación describo un compendio de diferentes herramientas y estrategias de priorización, entendiendo como tal la propia ordenación por importancia. El posterior plan de ejecución de la lista de tareas se basará en dichas prioridades, pero podrá hacer uso de otras técnicas más allá de el mero orden secuencial, tales como la fragmentación en subtareas para repartir o multiplexar la dedicación, etc. Muchas de las técnicas aquí recogidas son también válidas para la pura elección o toma de decisiones:

  1. Sin prioridad
  2. Priorización instintiva
  3. El método ABC
  4. Comparación por parejas
  5. Ponderación de factores
  6. Relación coste/beneficio
  7. Riesgo-Oportunidad
  8. Árboles de decisión
  9. Estrategias de colas
  10. Cuadrantes de Covey
  11. Decisión en función del contexto (GTD)
  12. Sombreros de De Bono
  13. Análisis de campo de fuerzas
  14. Pros, contras e implicaciones (PMI)
  15. Otras

Para conocer los detalles de cada una de estas herramientas, sigue leyendo.

Concursos y elecciones

Desde que comenzó el controvertido concurso de blogs de 20 minutos, parece haberse desatado una indiscriminada campaña electoral entre los participantes. Que si tú me votas y yo te voto, que si tu blog es buenísimo aunque ni siquiera lo he leído, etc.

Reconozco que me apunté por la curiosidad de ver cómo funcionaba el tema, pero enseguida me di cuenta de que entraban en juego ciertas dinámicas que no tienen nada que ver con lo que deseo para este modesto espacio. Si de verdad la Web 2.0 es un reflejo fiel aunque a menor escala del mundo real, asusta un poco pensar en una sociedad que pierde toda contemplación por 3.000 € y cinco minutos de fama.

Pretendo que ntropía sea un espacio abierto, aunque más en el sentido de una casa que acoge hospitalariamente al visitante, y no como un muro en la calle destinado únicamente a pegar carteles propagandísticos.

Me parece muy loable la participación en el concurso pero, personalmente, ahora prefiero mantenerme al margen (tampoco es que fuera a conseguir muchos votos, por no decir ninguno). En consecuencia, si ni siquiera hago promoción de mi propio blog, tampoco voy a fomentar el electoralismo ajeno, lo que significa que habrá una moderación de los enlaces de los comentarios que hagan referencia al dichoso concurso.

Lo aviso aquí para que nadie lo tome a mal, porque en el fondo creo que es mejor que Entropía no esté en campaña electoral, sino en permanente jornada de reflexión.


Firma digital

Por estas fechas se cumplen ya diez años desde la primera vez que empecé a firmar mis correos y mensajes electrónicos personales con el emoticono º L º (grado-ele-grado).

Desde entonces, este símbolo se ha convertido en mi fiel acompañante en el medio digital, y ha resultado ser tan adecuado que nunca he sentido la necesidad de actualizarlo.

Se podría decir que es una variante de smiley, pero lo cierto es que sonrisa tiene poca, pues carece de boca, lo que por otra parte es bastante representativo de mi habitual actitud callada y discreta.

La letra L es la inicial de mi nombre, pero incluso el conjunto entero se asemeja en su forma a mi propia fisonomía, pues consta de una napia generosa y la mirada actúa como centro expresivo de todo el rostro. Además, según la tipografía empleada, ocasionalmente los ojos pueden estar decorados con unas notables ojeras, dignas de ilustrar mi aspecto real en periodos de intenso trabajo o tras algún forzoso madrugón.

Con todo y con eso, a lo largo de esta década, esa caricatura sin labios ha firmado palabras de todo tipo. Unas bien dichas; otras equivocadas, y también alguna que nunca debió tomar forma. En general, ha protagonizado más dichas que lamentos y, sobre todo, si tú estás entre los que alguna vez han recibido un mensaje firmado con este luisicono, es porque has merecido tu inclusión en mi particular círculo de la cordialidad. Así pues, espero seguir repartiendo muchos más de estos en los años venideros.

Seguimos en contacto. Un saludo.

º L º