Meridiano

Sigo vivo, que no es poco. Si últimamente no me prodigo demasiado por este lugar es porque otros grises menesteres se empeñan en acaparar toda mi actividad amanuense (y aún lo van a seguir haciendo por unos días). Pero voy a escribir algo, aunque sólo sea para ir alejando de la portada a ese horrible Naranjito.

Como tuerto y republicano en cierto país de invidentes, ando temiéndome una recaída en algo que yo llamo "Síndrome de la gallina de los huevos de oro". Y tan preocupante me parece la circunstancia en sí, como el hecho de que, por reiterativa, ya la tenga tipificada y bautizada en mi experiencia.

Bien me lo advirtió el señor B., cuya solvencia y mano izquierda espero me sirvan como modelo para las gestiones venideras. Pero, al fin y al cabo, se trata de eso: de avanzar en el tiempo salvando los contratiempos de la mejor manera posible. Y hoy alcanzamos el meridiano que divide el año en dos mitades exactas, así que ya sólo queda el otro 50%.


La vergüenza naranja cumple 25 años

Banderín promocional oficial de la Copa del Mundo de Fútbol de 1982


Un chaval nuevo en el barrio

Ya había aparecido alguna ilustración suya por estas páginas, pero ahora por fin podremos disfrutar de sus trabajos en el espacio que se merecen: The Real Dilly Dally, un blog personal de Narf (firma artística de Francisco Miguel Lara).

Fran y yo nos conocemos desde hace 20 años, cuando coincidimos en la misma clase de 2º de B.U.P. El encuentro significativo, y punto de partida para la amistad que mantenemos desde entonces, se produjo gracias a una serie de actividades extra-académicas, durante la Semana Cultural del instituto (creo recordar que participamos en un concurso de cómics y colaboramos en el diseño de un cartel para la proyección de la película "Cleopatra").

A pesar de algún pequeño traspiés en el camino del que no me siento nada orgulloso, me reconforta comprobar que después de tanto tiempo, y aunque los medios hayan cambiado tanto, algunas de aquellas inquietudes siguen intactas.

Puede que le haga un flaco favor, pero no he podido resistirme a incluir este pequeño dibujo suyo de 1991. Al fin y al cabo es uno de los Narfs originales más antiguos que conservo y además, comparado con sus obras actuales, permite ver la notable evolución profesional del que hoy es un ilustrador cual copa de pino, con una asombrosa y personalísima capacidad de síntesis en el trazo que evoca a figuras remotas como las de Saul Steinberg (al que, por cierto, descubrí por su consejo).

No sé qué intenciones traerá para este blog de reciente creación, pero si sus páginas son un reflejo del Fran que conozco, estoy seguro de que en ellas veremos talento, y personalidad, y oficio, y relatos inquietantes, y divertidas greguerías, y ángulos imaginarios de una aplastante realidad, y cosas raras también.


Nueve milímetros

Cinco,
cuatro,
tres,
dos,
uno,
cero...

...menos uno.

Perteneciente a la colección "Las margaritas impares" (2001)


Un club exclusivo