¡Hasta luego!

(Entropía permanecerá sin actualizaciones hasta septiembre)


La letra pequeña


The man-machine

Cada vez que me veo en la necesidad de recurrir a los servicios telefónicos de asistencia de mi operadora de móvil, me resulta más difícil distinguir si quien me atiende desde el otro lado de la línea es una máquina o un ser humano.

Esto no sería del todo malo si se debiera a un alto grado de sofisticación en los sistemas de inteligencia artificial de los IVR que les hiciera pasar, a oídos del interlocutor, por competentes personas de carne y hueso, aunque de poca sangre. Pero lo cierto es que resulta ser por motivos contrarios, y no es que las máquinas sean hábiles actores capaces de pasar el test de Turing, sino que a los teleoperadores humanos se les ha impuesto la normativa de hablar y actuar como máquinas.

Me explico: esta tarde, durante una llamada para consultar los detalles del servicio de telefonía en itinerancia (o roaming) no he podido sino sentirme parte pasiva de un algoritmo perfectamente programado para su ejecución por una (por otra parte amable) teleoperadora que no dejaba de repetir sistemáticamente, a intervalos regulares, la frase: "Disculpa la espera que te he ocasionado, indicarte que..." tras lo cual pasaba a relatarme una serie de procesos e informaciones que perfectamente podríamos haber obviado de haber tenido yo alguna mínima ocasión de poder meter baza para dirigir mínimamente el cauce de la conversación. Pero no; no ha sido posible y el diálogo (monólogo) de autómata se ha extendido hasta un cuarto de hora, cuando lo único que yo pretendía era confirmar los códigos y prefijos a marcar para llamar desde el extranjero.

Hombres y máquinas. Aún me surgen serias dudas sobre quién está al servicio de quién a día de hoy. Sobre todo después de soportar esas políticas de las líneas de atención al cliente que, por comparación, hacen parecer salerosos chirigoteros de Cádiz a aquellos impertérritos robots de los viejos Kraftwerk.

"we are programmed just to do / anything you want us to..."


Sinestesia poética

(El color de las vocales, según Rimbaud)


Meteoros

Y hablando de fenómenos naturales, un recordatorio para todos aquellos que tengáis acceso a un cielo despejado y sin contaminación lumínica: esta noche San Lorenzo derramará sus lágrimas con mayor intensidad en forma de lluvia de meteoros radiantes desde la constelación de Perseo.

No es la mayor lluvia de estrellas del año, pero sí es bastante intensa y las fechas en las que tiene lugar hacen que sea la más popular, así que no tendréis problema en encontrar abundante información sobre en evento en Internet.

Cuando estéis contemplando los astros fugaces, recordad que las estrellas no conceden los deseos.