Protocolo
Me pregunto si, al margen de la posesión o carencia de razones, no debería alguien cuya única esencia y empleo es el puro protocolo, procurar maneras más diplomáticas de sugerir el silencio.
ProtocoloMe pregunto si, al margen de la posesión o carencia de razones, no debería alguien cuya única esencia y empleo es el puro protocolo, procurar maneras más diplomáticas de sugerir el silencio. El cementerio de elefantes
En la llanura se alzaban Mil cráneos yacían Y en las arpas de sus huesos Perteneciente a la colección "Las margaritas impares" (2001) Fotografía de Mel y John Kots Un año de EntropíaEste blog cumple hoy su primer año de existencia. Para mí ha resultado ser un agradable instrumento de distensión y entretenimiento, así como un sorprendente cruce de caminos entre gentes y temas dispares e interesantes. Muchas gracias a todos los que habéis visitado estas páginas, especialmente a los asiduos. Espero que los contenidos os hayan resultado amenos y que sigáis viniendo por aquí.Podéis hacer clic en las distintas imágenes de la siguiente lista para ver el archivo histórico de anotaciones correspondientes a cada mes:![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() (Continuará... ;-)Microcuento nº 4
Conde PreciadoEl Conde Preciado, en el castillo,a su miseria sácale brillo. Ruinas, harapos y marchitas flores: única herencia de tiempos mejores. El Conde Preciado se siente pequeño, ahora que de casi nada ya es dueño. Tierras, dominios, hacienda importante: motas de polvo hoy insignificantes. El Conde Preciado del sol rehuye y en lóbregos sótanos se recluye. Extraño azar le jugó su moneda: todo lo tuvo; nada le queda. Microcuento nº 3
Víctor VectorVíctor Vector lo hacía cada día:tomaba el ascensor cuando subía. Aunque la dirección igual le daba, pues también lo hacía cuando bajaba. Fue de tanto tomar el ascensor, que, confundido ya Víctor Vector con tanta bajada y tanta subida, se olvidó del sentido de la vida. Subir, bajar, estar en movimiento; el caso es no pararse ni un momento. Ayer ví a Víctor en el ascensor: —¿A qué piso? —Al último, por favor. |