Cuestión de oficio

Aunque hace ya tiempo que perdí mi petulante tupé de juventud, no pude resistirme a acudir ayer al concierto en Madrid de los Stray Cats siendo, como era, la última oportunidad de verlos juntos por los escenarios antes de que se corten definitivamente la coleta (o en su caso, el flequillo).

La banda de Brian Setzer (tres amigos, como emotivamente se proclamaron anoche) no defraudó en su gira de despedida, imprimiendo a la velada un frenético ritmo de rockabilly en su más puro estado. Todo un espectáculo (dentro, pero también fuera del escenario por todo el ambiente que acompañaba al evento) gracias a esa paradójica y extraña frescura que sólo puede dar la experiencia.

La nota decepcionante la volvió a poner La Riviera. Esta vez el ritmo intenso y nítidamente espartano de la banda logró imponerse a la mala acústica habitual de la sala, que sí se hizo más evidente en la única semi-balada del repertorio. Es lo que puede esperarse de lo que, en realidad, es una sala de fiestas y no de conciertos (¿dónde si no se ha visto un auditorio cuesta abajo?).

Otros detalles reprochables vinieron de la mano de los promotores y organizadores, que tuvieron dos sutiles gentilezas para con esos clientes que habían pagado una entrada nada barata. Por un lado omitieron la hora de comienzo real del concierto dejando un margen de 2 horas desde la apertura de puertas. Y por otro, negaron el más mínimo soplo de aire acondicionado al acalorado público, que sólo pudo comprobar cómo funcionaba cuando milagrosamente se puso en marcha al concluir el concierto. Como soy un malpensado, en ambos casos supongo que el objetivo era vender más bebidas.

Nada que ver con la agradable sala Heineken, que sin ser tampoco un local ideado originalmente como sala de conciertos, sí que está perfectamente acondicionada en términos acústicos. En ella pude ver el mes pasado al virtuoso John Mayall, toda una leyenda viva del Blues (maestro y colega de otros monstruos como Eric Clapton o Hendrix) que, a sus increíbles 75 años dio toda una lección de oficio y sacrificio (si es que a dedicar toda una vida a una vocación puede llamársele así).

Este superabuelo demostró la integridad de toda una carrera en el escenario y a las puertas del concierto, vendiendo y cobrando él mismo sus propios discos, firmando autógrafos e insistiendo en fotografiarse larga y generosamente con todos sus admiradores. Lecciones de humildad, en definitiva, que deberían aplicarse muchos de los bisbalitos que andan por ahí sueltos.

Por mi parte, reitero la aspiración de parecerme a estos personajes (no sólo los famosos y visibles, también los otros héroes anónimos), conservando tal vez no el pelo, pero sí la tenacidad y el saber hacer en el ámbito que me toca. Que la experiencia ganada supla el ímpetu perdido. No en vano siempre sabrá el diablo algo más por viejo que por diablo.


Mercado de futuros


Piratería de altos vuelos

Estos días ha sido noticia la decisión de Ryanair de cancelar todas las reservas de viajes que no hayan sido contratadas a través de su propia página web.

No seré yo quien defienda a esta o a ninguna compañía aérea de bajo coste (o de costes encubiertos en forma de facturación de maletas u otros conceptos y subterfugios que hacen palmaria esa verdad de que nadie da duros a peseta). Pero me ha sorprendido la celeridad con que otros agentes implicados en el negocio han saltado a la palestra para denunciar la actitud de la compañía irlandesa y alzarse como adalides y nobles defensores de los derechos del consumidor.

Me refiero a intermediarios como eDreams o Rumbo, los mismos que ni se sonrojan por practicar sucias técnicas de Web scraping no autorizado sobre las compañías finales, en una simbiosis parasitaria que para el viajero puede suponer un sobrecargo de 12 € o más (en ocasiones más del precio original del billete). Y eso si tiene la suerte de no quedarse tirado en tierra por algún error en la reserva como consecuencia de tan rudimentarios trapicheos.

El debate sobre la legalidad del web scraping o (screen scraping) sigue abierto, aunque cuando menos parece claro que no es precisamente lo que uno entendería por juego limpio.

Independientemente de que las decisiones o anuncios de unos y de otros respondan a calculadas estrategias de marketing, la moraleja es que, en un negocio que mueve una golosa cifra de millones de pesetas al día, el pobre usuario y cliente final es, con bastante probabilidad, el único que acaba pagando el pato.


La expansión del conocimiento

Parece evidente que la Wikipedia crece y lo hace a buen ritmo, pero ¿qué patrón particular sigue su expansión?

Esta es la pregunta a la que da respuesta un reciente estudio sobre la enciclopedia colaborativa, en el cual se plantean, como hipótesis de partida, dos posibles esquemas de crecimiento:

  1. Aumenta el número de nuevos conceptos que carecen aún de artículos correspondientes.

  2. El número de conceptos nuevos crece más lento que el número de artículos o entradas.

En el primero de los casos la cobertura de Wikipedia se iría deteriorando gradualmente conforme se fuesen incorporando conceptos huérfanos de artículos que los definan. En el segundo caso, por el contrario, el crecimiento de Wikipedia podría llegar a estancarse.

El estudio sugiere que la expansión de Wikipedia se sitúa en un punto intermedio y equilibrado entre ambos extremos, comprobándose que el ratio entre conceptos definidos y sin definir se ha mantenido estable a lo largo del tiempo.

Además, se comprueba que el nacimiento de nuevos artículos se produce de manera colaborativa, cuando los editores añaden las páginas para las entradas que faltan, y con la particularidad de que la mayoría de los nuevos artículos surgen a partir de los artículos existentes más populares.

Este patrón de crecimiento, denominado preferential attachment, no sólo le garantiza a la Wikipedia un futuro de expansión saludable (sin perjuicio de la usabilidad), sino que constituye también una buena parte de la explicación de otros fenómenos y dinámicas como las citas de artículos científicos, la colaboración entre personas, la World Wide Web y hasta la propia Internet.

No exactamente igual, pero sí con ciertas similitudes, es otro patrón que yo he venido observando a la hora de desempeñar ciertos trabajos y tareas tales como el análisis y diseño de sistemas de software, la elaboración de documentación o la escritura literaria.

Tanto de forma individual como (y especialmente) en la colectividad de un equipo de trabajo, surgen las siguientes fases al abordar un proyecto o problema cuyo alcance o dominio no está completamente definido o es aún desconocido:

En la primera etapa hay tantos conceptos nuevos y desconocidos que el único enfoque posible es enumerarlos y recopilarlos a modo de tormenta de ideas o lista de tareas.

Después ya se puede empezar a agruparlos en temas, identificando los conceptos clave y sus aspectos colaterales. En este punto la perspectiva del problema es aún incompleta, y por ese desconocimiento es cuando la dimensión del mismo parece mayor.

Gradualmente se empiezan a detectar relaciones y dependencias entre los temas, que no suelen ser compartimentos estancos sino que comparten y reutilizan conceptos.

Una vez formalizados los vínculos, semejanzas e interrelaciones, el último paso consiste en la abstracción y consolidación de conceptos, extrayendo un conocimiento generalizado gracias a que ya disponemos de la perspectiva global completa.


Palabras vacías

A, acá, además, ahí, ahora, al, algo, algún, alguna, algunas, alguno, algunos, allá, allí, ante, antes, aparte, apenas, aquel, aquella, aquellas, aquello, aquellos, aquí, así, aun, aún, aunque, bajo, bastante, bien, bueno, cabe, casi, catorce, cerca, cien, ciento, cientos, cierto, cinco, cincuenta, como, con, conmigo, consigo, contigo, contra, cual, cuales, cualesquier, cualesquiera, cualquier, cualquiera, cuando, cuanta, cuantas, cuanto, cuantos, cuarenta, cuarto, cuatro, cuya, cuyas, cuyo, cuyos, de, debajo, décimo, del, delante, demasiado, dentro, desde, después, detrás, diecinueve, dieciocho, dieciséis, diecisiete, diez, doce, donde, dos, durante, e, el, él, ella, ellas, ello, ellos, embargo, empero, en, encima, enseguida, entonces, entre, esa, esas, ese, eso, esos, esta, estas, este, esto, estos, frente, fuera, hacia, hasta, hoy, incluso, jamás, junto, justo, la, las, le, lejos, lo, los, luego, malo, mañana, manera, mas, me, menos, mi, mía, mientras, mil, miles, millón, millones, mío, mis, misma, mismas, mismo, mismos, momento, mucha, muchas, mucho, muchos, muy, nadie, ni, ninguna, ningunas, ninguno, ningunos, no, nos, nosotras, nosotros, noventa, nuestra, nuestras, nuestro, nuestros, nueve, nunca, o, ochenta, ocho, octavo, once, ora, os, otra, otras, otro, otros, para, parte, peor, pero, pocas, poco, pocos, por, porque, primero, principio, pronto, pues, puesto, que, quien, quienes, quince, quinto, quizá, quizás, repente, se, sea, según, segundo, seis, séptimo, sesenta, setenta, si, siempre, siete, sin, sino, so, sobre, solo, su, sus, suya, suyas, suyo, suyos, tal, tales, también, tampoco, tan, tanta, tantas, tanto, tantos, tarde, te, tercero, ti, toda, todas, todavía, todo, todos, tras, través, trece, treinta, tres, tu, tus, tuya, tuyas, tuyo, tuyos, un, una, unas, uno, unos, usted, ustedes, veinte, vez, vosotras, vosotros, vuestras, vuestro, vuestros, y, ya, yo.