Viñeta nº 1

Nº 1 - Huevo frito suicidándose (con una pistola)


Hacerse el loco

Todo el mundo, alguna vez, ha optado por desentenderse de alguna cuestión que le atañe personalmente, fingiendo no ver o enterarse de algo a fin de evitar una incomodidad. Es lo que se conoce como hacerse el loco, el sueco o el longui.

De forma ocasional puede ser perfectamente disculpable e incluso necesario como mecanismo de defensa. Pero algún caso hay también de quien lo toma como actitud permanente ante la vida, haciendo orgullosa gala de su arresponsabilidad.

Son estos últimos los que, cuestionados, suelen responder con un "yo soy así" y un "no lo puedo evitar". Y en esta presunta inmutabilidad de la naturaleza impuesta basan toda la defensa de su cómoda fortaleza. A menudo, como alegación refranesca, se acogen a la máxima "yo soy yo y mis circunstancias".

Pero esta frase truncada, y por tanto malinterpretada, tiene en su versión original (la de Ortega y Gasset) precisamente el sentido contrario al que comunmente se le da. "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo" sugiere justamente lo opuesto: no dejarse abatir por los propios hechos o limitaciones, declarando que sólo hay redención posible en hacerles frente.

Otros hay que convierten su locura de conveniencia en todo un modo de vida, pretendidamente rebelde y bohemio, con esa aureola artística que rodea siempre a una supuesta demencia. Incluso alguno recurre de nuevo a citas literarias y filosóficas, recordándonos que ya Erasmo de Rótterdam elogiaba la locura.

Otro argumento erróneo, pues cualquier figurada estética de dicha posición pierde bastantes puntos cuando, tras una revisión más precisa del Encomium moriae, se comprende que en esta obra el término "locura" se usa como sinónimo de necedad, estulticia y estupidez.

Por todo ello, no es genuino el loco que lo es por distracción o exageración intencionadas, pues a tal intención contribuyen el juicio y la razón, y es precisamente su pérdida la verdadera locura.


Permítame que me presente...

Disculpen si les llamo caballeros, pero todavía no les conozco bien.(Groucho Marx)

Me han dado a entender que, en esto de las bitácoras públicas, es de buena educación poner unas breves notas autodescriptivas, a modo de perfil biográfico, para que así la gente se haga cierta idea de con qué clase de elemento está tratando.

Lo había omitido hasta ahora porque no me parecía de especial relevancia para un proyecto tan doméstico y dentro de un ámbito en el que los que ya me conocen, me conocen, y quienes no lo hacen probablemente no tengan particular interés en hacerlo más allá de lo que ya me definen los propios contenidos del blog.

Pero bueno, ya que es cuestión de cortesía hacia el casual y desconocido visitante, y aunque sólo sea por completar la paradoja de reunir en la misma semana una despedida y una presentación, he dejado una pequeña reseña que cuenta algo más de éste que escribe. Aunque os advierto de que, como casi todo en este lugar, lo que encontraréis será más una reflexión a grandes rasgos que un currículum de pormenores.

Así pues, aunque con algo de retraso: encantado de conocerte.


Vergonzosa manifestación


Exposición sobre Escher en Madrid

Tal y como apuntan en Microsiervos, mañana abre sus puestas la exposición "M.C. Escher. El arte de lo imposible", organizada por el Canal de Isabel II (del 15 de diciembre de 2006 al 14 de marzo de 2007) y dedicada a la obra de Maurits Cornelis Escher (1898-1972), el artista holandés de las geometrías paradójicas más populares.

Parece una buena oportunidad para explorar más de cerca, y en gran formato, las ilusiones ópticas y los espacios imposibles de sus trabajos.