Jueves, 14 de junio de 2007 a las 06:59 - ESPACIOS
Banderín promocional oficial de la Copa del Mundo de Fútbol de 1982
Miércoles, 13 de junio de 2007 a las 06:01 - IMPULSOS
Ya había aparecido alguna ilustración suya por estas páginas, pero ahora por fin podremos disfrutar de sus trabajos en el espacio que se merecen: The Real Dilly Dally, un blog personal de Narf (firma artística de Francisco Miguel Lara).
Fran y yo nos conocemos desde hace 20 años, cuando coincidimos en la misma clase de 2º de B.U.P. El encuentro significativo, y punto de partida para la amistad que mantenemos desde entonces, se produjo gracias a una serie de actividades extra-académicas, durante la
Semana Cultural del instituto (creo recordar que participamos en un concurso de cómics y colaboramos en el diseño de un cartel para la proyección de la película "
Cleopatra").
A pesar de algún pequeño traspiés en el camino del que no me siento nada orgulloso, me reconforta comprobar que después de tanto tiempo, y aunque los medios hayan cambiado tanto, algunas de aquellas inquietudes siguen intactas.
Puede que le haga un flaco favor, pero no he podido resistirme a incluir este pequeño dibujo suyo de 1991. Al fin y al cabo es uno de los
Narfs originales más antiguos que conservo y además, comparado con sus obras actuales, permite ver la notable evolución profesional del que hoy es un ilustrador cual copa de pino, con una asombrosa y personalísima capacidad de síntesis en el trazo que evoca a figuras remotas como las de
Saul Steinberg (al que, por cierto, descubrí por su consejo).
No sé qué intenciones traerá para este blog de reciente creación, pero si sus páginas son un reflejo del Fran que conozco, estoy seguro de que en ellas veremos talento, y personalidad, y oficio, y relatos inquietantes, y divertidas greguerías, y ángulos imaginarios de una aplastante realidad, y cosas raras también.
Martes, 5 de junio de 2007 a las 22:25 - PALABRAS
Cinco,
cuatro,
tres,
dos,
uno,
cero...
...menos uno.
Perteneciente a la colección "Las margaritas impares" (2001)
Martes, 5 de junio de 2007 a las 16:00 - IMPULSOS
Lunes, 4 de junio de 2007 a las 06:10 - TEOREMAS
Rara avis in terris nigroque simillima cycno.
(Decimus Iunius Iuvenalis, 82 A.D.)

Prácticamente hasta comienzos del siglo XVIII, todos los cisnes conocidos en Europa eran blancos. La expresión "Cisne negro", (primero en boca del poeta satírico
Juvenal, después en palabras del filósofo
David Hume, y más tarde como parte de algunos proverbios populares), pasó a convertirse en metáfora de aquello que no podía existir, pues los
cisnes negros sólo existían en la imaginación de los europeos.
La probabilidad de encontrar un cisne que no fuera blanco se creía nula. Y la entropía cromática de la familia aviaria, por tanto, también:
=-p_{blanco}\cdot\log_{2}{\left(\frac{1}{p_{blanco}}\right)}-p_{negro}\cdot\log_{2}{\left(\frac{1}{p_{negro}}\right)})
=-1\cdot\log_{2}{\left(\frac{1}{1}\right)}-0\cdot\log_{2}{\left(\frac{1}{0}\right)}=0)
Pero ocurrió que en 1697, el explorador holandés
Willem de Vlamingh registró el primer avistamiento europeo de un cisne negro mientras navegaba por las aguas del que después bautizaría como
río Swan, en la
costa occidental de Nueva Holanda (Australia). Posteriormente, en 1726, se capturaron dos ejemplares de la especie, que se llevaron a la actual
Yakarta como prueba de su existencia.
La cantidad de información aportada por tan singulares eventos resultó, más que enorme, teóricamente infinita, pues siendo ésta magnitud inversamente proporcional a la probabilidad de encontrar un cisne negro (que según el conocimiento europeo de la época era virtualmente cero) la expresión formal de la medida de la información sería la siguiente:
}=\infty)
Después de su inesperado descubrimiento por parte de la cultura europea, se introdujo la especie en las tierras septentrionales, pero los cisnes negros siguieron escaseando durante algún tiempo, pues eran cazados y espantados a causa de temores fundados sobre creencias y supersticiones que vinculaban a estas pobres aves con la brujería.
La historia es toda una lección de humildad para la vanidosa intelectualidad del hemisferio norte, y aún hoy se podría aprender algo útil de todo aquello. Cuando se extrapola gratuitamente el conocimiento de un mundo limitado e incompleto, pretendiendo hacer universal su validez, se corre el riesgo de meter profundamente la pata (o el cisne).
Es tranquilizador pensar que nuestro mundo es una máquina ajustada cuyo mecanismo hemos aprendido y memorizado hasta hacerlo tan predecible y seguro como el sol que amanece cada día. Y tal vez nuestro modelo no ande muy desencaminado, pero ¿será también posible que, en esa maquinaría, el engranaje mayor sea tan grande que aún no ha recorrido el ángulo suficiente como para alcanzar ese diente mellado que ha de romper el mecanismo en mil pedazos?